15/7/16

A LA MAESTRA, CON CARIÑO


A LA MAESTRA, CON CARIÑO.


Julio del 2016.

A las maestras del magisterio en resistencia:

A la Sexta Nacional e Internacional:

A l@s asistentes y participantes del CompArte en todo el mundo:

Compas, hermanoas, etcéteras:

Reciban todas, todoas, todos, nuestros saludos y respetos.  Esperamos que estén bien de salud y ánimo.

Les escribimos para presentarles unos videos de otras participaciones que las bases de apoyo zapatistas habían preparado para el CompArte.

Ahora se trata de dos videos dedicados a las mujeres de abajo y a la izquierda, y en especial a las maestras que luchan.  Sale y vale:

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“BAILAR UN PENSAMIENTO”

Este video que les mostramos primero es del Caracol de La Garrucha.  Es un bailable que se llama “Los Derechos de las Mujeres”.  Como casi todo acá, se preparó en colectivo tanto de hombres como mujeres, jóvenes formados en el sistema zapatista de educación autónoma.  Lo crearon, ensayaron y prepararon bases de apoyo zapatistas para el CompArte.  La explicación de la maestra de la ceremoña lo dice todo.  Si terminan ustedes repitiendo el estribillo, es normal.  Pero una cosa les decimos: cuando ustedes sean capaces de, como dice la compañera maestra de la ceremoña, “bailar un pensamiento”, entonces tal vez se replanteen eso de que las Artes son sólo de arriba, y las de abajo son “artesanías”.

El valor del bailable no está sólo en lo que van a ver y escuchar, sino en su genealogía: la zona Selva Tzeltal, cuya Junta de Buen Gobierno se asienta en La Garrucha, fue la última en incorporar mujeres a los cargos organizativos.  Y, tal como dice el bailable o coreografía o como se diga, empezaron unas cuantas (dos o tres, según recordamos).  Las demás compañeras se fueron incorporando a todos los cargos después, sí, pero no porque los hombres les dijeran, o por orden de los mandos, o por la concientización que alguna vez pretendieron imponer, cuando éramos “famosos”, diversos grupos feministas.  Fueron las propias mujeres zapatistas quienes se explicaron, se convencieron y se incorporaron.

Así que ahí está el reto: bailense un pensamiento y luego hablamos.

El video es del mes de abril del año 2016, y fue producido por “Los Tercios Compas”. Copyleft: Junta de Buen Gobierno etcétera.

  • /Chisme de género: un comisionado de la sección “Subterránea” de los Tercios Compas, bajó hasta donde, bajo tierra, mal descansa el finado SupMarcos y le mostró el video.  El finado sólo hizo gestos de dolor y declaró: “deja tú el baile, el verdadero problema es la realidad”.  Después, viendo cómo cada compañera que se incorpora al bailable, va aventando a los hombres hacia atrás, y toma su lugar adelante, movió la cabeza en señal de desaprobación y, antes de volver a su sueño no eterno, dijo “ya no hay valores” …/
  


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“LAS MUSIQUERAS”

El siguiente video no está completo.  Es sólo una parte de menos de un minuto porque… porque… bueno, por problemas técnicos.  Platicando entre nosotros recordamos: en los festejos y celebraciones de antes (digamos hace más de 22 años), las mujeres sólo bailaban.  No se veían tocando ningún instrumento.  Es más, ni siquiera estaba en su imaginación que era posible que las mujeres hicieran más música que los cantos eclesiales.  Así que miren, y escuchen la historia de lucha que hay detrás de esa rola ranchera-corrido-balada-cumbia-norteña.  No está en el video, pero cuando les pedimos a las encargadas que llamaran al grupo musical para tomar el video, se dijeron entre sí “oí, búscalas a las musiqueras porque les van a tomar foto”

Si lograron bailar un pensamiento, tal vez puedan descubrir la genealogía que hay detrás de esos pasamontañas, la historia que abraza el violín como si abrazara un escudo, y que empuña la trompeta como lo que es: una espada.

La canción es de un colectivo del pueblo “OSO”, MAREZ “Lucio Cabañas”, Caracol de la zona Tzotz Choj, que incluye tzeltales, tzotziles y tojolabales, y se llama “Nuestras Demandas”.  El video es del mes de abril del 2016 y fue producido por “Los Tercios Compas”.  Copyleft o como se diga, eso.



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Bueno, compas y no compas.  Pues esto fue lo de esta vez.  De repente, tal vez, es probable, quién sabe, a lo mejor, les ponemos otro día más ejemplos, con fotos y videos, de lo que iba a ser nuestra participación en el CompArte.  Y, no sabemos, a lo mejor, quién sabe, tal vez, les decimos de alguna sorpresa por venir.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moisés.      Subcomandante Insurgente Galeano.

México, julio del 2016.

DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO:

Conversación captada por el sistema de satélites interestelares “Pozol´Sistems”, en el mes de julio del año 2016, en coordenadas clasificadas, pero, sí, claro se sabe que era Chiapas, México, América, Planeta Tierra en vías de extinción.  Audio defectuoso, imposible determinar si habla un hombre, una mujer, unoa otroa, o un animal, vegetal o mineral:

 “Los maestros”, “los dirigentes”, “los líderes”, já.  Puro “los”.  ¿Y qué pues con las “las”?  Ahí están.  No son pocas.  No, no sé la cantidad exacta.  ¿Acaso tengo cara de estar contando?  ¿Eh?  ¿Como cuántas aproximadamente?  Si no es concurso de popularidad, mi buen.  Ustedes siempre tan de cantidades, y terminan contando likes, pulgares arriba, vistas, seguidores, suscriptores, afiliados, boletas marcadas… hasta que la realidad les pide cuentas.  Sí, pero es que me embravece su lógica de veracidad y corrección.  Si por ustedes fuera, la mierda sería precandidata y su lema sería “millones de moscas no pueden estar equivocadas”. ¿Eh?  Sí, cierto, ya es de por sí.  Pero, mire, el asunto no es lo que cuentan, sino lo que dejan de cuantificar.  Bueno, pues, digamos que, si se aplicara eso de la paridad de género al movimiento magisterial y popular, pues no se estaría cumpliendo.  Son más las ellas que los ellos.  Y si a ésas vamos, ¿por qué no cuenta usted loas elloas?, ahí están también.  ¿Eh?  Sí, popular, o sea que no sólo del magisterio.  Vaya y vea entonces, porque ustedes dicen que son vándalos, criminales, ya falta poco para que digan “terroristas”.  Ahí va a ver a la señora del mercado, a la de las tortillas, gente de pueblo pues.  Sí, gente que se parte el alma todos los días, a todas horas, para conseguir paga para mal vivir.  Sí, no sólo apoyan al magisterio, también demandan justicia, libertad, democracia, buen gobierno.  ¿Eh?  ¿Zapatistas?  No conozco, pero están en sus caracoles, si quiere vaya y pregúntenles.  Yo le hablo del bloqueo, que más que bloqueo es como un campamento popular.  ¿Qué?  ¿Le molesta la palabra?  Ah, sí, claro, su obsesión con el “populismo”.  Por cierto, oiga, qué ridículo el que fue a hacer su jefe allá con los gringos… ¿Canadá?  Es lo mismo, la geografía no altera el resultado. El que es tarugo en un lado, lo es en otro.  Ah, vaya, ¿nada contra el mero mero, el preciso, el que paga?  Bueno, de por sí yo le estoy platicando de las mujeres.  No, no del movimiento magisterial, sino de las mujeres.  Porque para ustedes sólo sirven para… ¿eh? ¿sin groserías?  ¡Voooy, que delicadito me salió!  Bueno, pues, ahí están las mujeres.  Sí, unas son maestras, otras empleadas, otras amas de casa o de cajón, porque no me diga usted que se puede llamar “casa” a esos cuartitos de cartón.  Estudiantes, sí.  ¿Profesionistas?  Bueno, tampoco paso y les pido su título, su credencial de electora o cosas así.  Yo nomás veo, miro, oigo, escucho, aprendo.  Bueno, pues, le digo de las maestras.  Ahí están.  Sí, igual las golpean, las gasean, las corretean.  Y cuántas cosas les dicen.  Y no es que me contaron, lo miré de por sí.  ¿Y viera usted que acaso se rinden?  No.  Ni se desmayan, pues, o sea que no son dejadas.  No, no son manipuladas por fuerzas diabólicas, ni son parte de un complot.  Son así, pues, normales.  Jóvenes, las de juicio, ancianas.  Sí, flacas, gordas, medias, y de todos los colores.  Son diferentes, pero se parecen, porque todas son de abajo y son mujeres.  Mire usted es que yo en lo que me fijo es en la mirada.  Y claro se ve que tienen la mirada como así, como que ya no, como que hasta aquí nomás, como que ya basta.  ¿Por qué?  No sé, pero yo creo que es porque ya saben que no están solas…

Doy fe.

Guau-Miau.


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13/7/16

Alberto Escorcia: «Después de 15 años diciendo lo que quería, me entró miedo»

-¿Huir? Lo sentí como una decepción, una gran decepción, porque era la confirmación de que ya en el DF no estaba seguro. Yo no quería irme, pero hay cosas que te sobrepasan.


Foto Joan Cortadellas

Barcelona ha acogido durante cinco semanas a este bloguero y activista mexicano amenazado.

Mauricio Bernal
El Periódico 12/07/2016

-¿Y al llegar? ¿Cómo lo vivió? ¿Qué pasó por su cabeza de exiliado? Recuerdo bien cuando aterrizamos aquí, porque ya no sentía miedo. En México hasta el último instante tuve miedo, de camino al aeropuerto nos desviamos varias veces por si nos seguían. Aquí, al llegar, lo primero que hice fue salir a la calle a caminar. Porque en México, últimamente, ya no podía hacerlo.

Cinco semanas ha pasado Alberto Escorcia en Barcelona, huyendo de su país. Bloguero y activista, cerca de un lustro llevaba recibiendo amenazas por su denuncia de la guerra tecnológica que libran instancias oficiales contra los movimientos sociales mexicanos, pero siempre consideró que la capital era un lugar seguro, donde no lo podían tocar; hasta que pasaron cosas que lo convencieron de lo contrario. No todos los exilios son de media vida, por suerte, y Escorcia vuelve mañana a su país. Con el ánimo renovado, con la certeza de que el amparo europeo le da un paraguas, con la voluntad de creer que algo en este breve lapso ha cambiado.

-Entonces se sentía seguro, en el DF. Hasta hace poco. Sí, de hecho el DF había sido en los últimos años un refugio para los periodistas que huían de otras partes del país. Yo mismo ayudé a muchos a refugiarse en la ciudad.

-¿Y qué cambió? Todo cambió el año pasado, cuando asesinaron al periodista Rubén Espinosa; que, justamente, había ido al DF huyendo de Veracruz. Nos quedamos incrédulos, pensábamos: «Cómo es posible que se atrevan a hacer esto aquí». A partir de ahí me embargó el miedo. Yo llevaba 15 años de bloguero y siempre había escrito lo que había querido, pero a partir de ahí empecé a medirme.

-Porque usted ya recibía amenazas. Sí, pero no les hacía caso.

-¿En qué consiste exactamente esa tecnocensura que denuncia? Consiste en la práctica del Gobierno de reventar las convocatorias que se organizan en internet: o bien creando tendencias opuestas o bien contaminando los hashtags de la gente o bien creando hashtags polémicos o chistosos para distraer. Yo inventé un sistema para identificar esas tendencias falsas, porque el rastro que deja en internet una convocatoria espontánea es muy... Es totalmente distinto del que dejan estos ataques coordinados del Gobierno.

-¿Qué fue lo que lo convenció de que realmente estaba en peligro? Que hace poco le dieron un balazo a un colaborador del padre Solalinde, que también estaba amenazado. Enseguida empecé a recibir mensajes del tipo: «El que sigue eres tú», y entré en pánico. Además, estaba muy, muy bajo de ánimo. Entonces contacté con el Ayuntamiento de Barcelona, que hace un tiempo me había tendido la mano.

-¿Cómo le ha sentado el exilio? Aquí he tenido la oportunidad de reflexionar, y fue reflexionando que pasé del miedo al enojo, porque pensé: «No pueden cambiar tu vida unos seres anónimos que te atacan por Twitter, por internet». No se pueden dejar de hacer las cosas por miedo, que era lo que yo empezaba a hacer.

-¿Por qué cree que puede volver? Bueno, en parte porque ahora van a saber que desde aquí están pendientes de lo que me pase a mí. Eso es una protección. Y porque hace poco la protesta de los maestros dio un giro, lograron que el Gobierno se siente a hablar... Es un precedente, hay otro clima, yo creo, un pequeño cambio.

-¿Qué objetivos tiene para su regreso? Seguir trabajando. Y caminar, salir a las calles del DF a caminar.


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12/7/16

Registra México armado el alzamiento y represión de 30 grupos guerrilleros

El libro permite entender la impunidad que vivimos ahora, asegura Laura Castellanos.
Es importante saber que primero fueron movimientos que agotaron las vías legales, destaca.

Mañana será la presentación de la investigación de Laura Castellanos
(en la imagen) en la sede de Ediciones Era · Foto Marco Peláez

Carlos Paul
La Jornada 12/07/2016
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México es el país en el que más movimientos guerrilleros han surgido a lo largo de la historia en toda América Latina. El motivo es la inconformidad de esos grupos que agotaron las vías legales, así como la corrupción e impunidad de los distintos gobiernos federales, explica la periodista e investigadora Laura Castellanos.

Castellanos es autora del libro México armado, crónica periodística sobre el surgimiento, proceso y represión de 30 grupos guerrilleros que se alzaron entre 1943 y 1981.

El libro aborda la actuación de las autodefensas campesinas de Rubén Jaramillo en los años 40 y 50, las de inspiración guevarista en los años 60 y 70, en Chihuahua; las de los maestros y campesinos encabezadas por Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, en la década de los 70; las de corte urbano, como la Liga Comunista 23 de Septiembre, el Procup, y otras organizaciones más pequeñas que sucumbieron a la contraofensiva estatal y militar o a sus contradicciones internas.

Narra además los orígenes del Ejército Popular Revolucionario, que en sus comunicados recientes llama al magisterio a la autodefensa armada, y los del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que abiertamente se pronuncia en apoyo de los maestros que hoy luchan en Oaxaca.

La importancia de conocer el pasado

Para Castellanos, conocer cada movimiento armado de origen campesino, estudiantil o urbano permite entender la represión que se vive hoy en el país.

Explica lo que pasa con un gobierno como el de Peña Nieto, durante el cual se ha cometido el mayor número de masacres en la historia moderna del país. Ahí se tienen los casos de Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato, Ostula y recientemente Nochixtlán.

Es relevante conocer lo que ocurrió en el pasado, destaca la investigadora, es importante saber que esa treintena de movimientos armados fueron antes, en una primera instancia, de tipo popular y social, que agotaron las vías legales. Fueron movimientos que realizaron marchas, plantones, protestas, que recurrieron a las vías jurídicas para exigir justicia y que en cierto momento fueron reprimidos.

El libro, añade Castellanos, también es un retrato de los mecanismos de represión de los movimientos populares, estrategia que se usó en el pasado y que desde el poder se sigue utilizando.

Publicado por Ediciones Era, México armado se elaboró con testimonios y documentos de los familiares de los militantes de esos movimientos y en algunos casos por los mismos protagonistas de los hechos.

El libro se divide en cinco capítulos: Jaramillo, el heredero; El Che en Chihuahua; Arde Guerrero; Guerrilla urbana: lo que no salió en los periódicos, y Guerra sucia, guerra a muerte. Incluye fotografías inéditas, mapas en los que se señalan las regiones o estados donde se movían más activamente esas guerrillas a escala nacional. Asimismo, integra una cronología de los movimientos armados y un epílogo escrito por Alejandro Jiménez Martín del Campo, titulado Sombras de impunidad.

Para la elaboración del libro la autora requirió de 10 años. Tres de investigación y el resto de escritura. Es una investigación que sirve para comprender nuestro presente; está pensada sobre todo para estudiantes. De cierta manera da respuesta a por qué sigue habiendo guerrilla en México, expresa Castellanos.

A partir de la llamada guerra sucia, explica, “se han acrecentado los niveles de impunidad. Por ello ahora vivimos en un país de masacres, de desapariciones forzadas y de aumento en la letalidad de las fuerzas federales. A diferencia de otras naciones de América Latina, que también vivieron una guerra sucia y miles de casos de tortura y desapariciones forzadas, México es el único país que no sentó en el banquillo de los acusados a los militares. No hubo justicia. De ahí nace la impunidad que vivimos ahora. Es una violencia institucionalizada. El país es hoy una fosa clandestina, regada de gasolina”.

México armado será presentado mañana a las 19 horas, en la sede de Ediciones Era, Mérida 4, colonia Roma.


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11/7/16

Entrevista | Alberto Escorcia. "Estamos pagando para que nos espíen en Internet"

  • Alberto Escorcia, bloguero y activista, lleva seis semanas en Barcelona gracias a un plan del Ayuntamiento por la defensa de los derechos humanos.
  • Escorcia huyó de México por las amenazas que desde 2011 le persiguen después de denunciar casos de manipulación en redes sociales por parte del gobierno.
  • "Hay un interés enorme por evitar que la gente se organice por redes, en México", alerta Escorcia.
Alberto Escorcia en Barcelona gracias a un plan de acogida del Ayuntamiento
Foto: Robert Bonet

Yeray S. Iborra
ElDiario.es 11/07/2016

"Debo aguantar". Alberto Escorcia (Puebla, México, 1979) debía volver a su país este miércoles. Pero desde allí le dicen que aguante, que las aguas están bravas todavía. Eso sí, le dicen que su  charla en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona del pasado 8 de julio ha empezado a mover placas tectónicas en el país. Pero todavía es pronto. Si vuelve, corre peligro.

Alberto Escorcia es blogger. No uno cualquiera: desde 2011 se dedicó a  destapar en su web el espionaje y la manipulación sistemática en redes del gobierno mexicano hacia los ciudadanos. Este hecho le ha valido amenazas de muerte. "Al principio sólo eran mensajes en el teléfono, pero ahora la situación ha cambiado", explica en una terraza de Barcelona. El Ayuntamiento de la ciudad ha acogido a Escorcia, dentro del programa piloto del consistorio para defensores de los derechos humanos. La ONG Artículo 19 ha mediado para proteger a Escorcia.

El ciberactivista, residente en el mexicano barrio de la Industrial —una zona que acogió en los años 40 una elevada cifra de exiliados republicanos— es ahora un acogido en Barcelona, una ciudad en la que ya participó (por videoconferencia) en las jornadas Comunicación y Sociedad Civil de la UOC, sobre tecnopolítica. "No quiero ser un mártir", expone Escorcia, después de hablar sobre los peligros de Internet, el juego sucio del gobierno mexicano y la destrucción del Distrito Federal como zona segura para los informadores.

¿Cómo llegó hasta Barcelona?

Decidí aceptar la ayuda que me ofrecían si me sentía en riesgo. Desde 2011 recibo amenazas por visibilizar cómo el gobierno y otras entidades censuran y espían a los ciudadanos en las redes sociales. Hacía seis meses que no las recibía. Fue al escribir sobre dos casos, hace unas semanas, cuando volvieron con fuerza.

¿Amenazas?

Hasta entonces habían sido por Internet. Habían entrado un par de veces a mi casa, a robarme un disco duro. Y en un par de ocasiones gritaron mi nombre en la puerta, para hacerme sentir observado. Pero cuando escribí sobre el caso del padre Alejandro Solalinde, empezó la escalada de violencia.
¿Cuál fue el caso?

En México se creó un Trending Topic llamado #RipSolalinde y los mensajes enviados, miles, decían: "Te quedan 24h de vida". Cientos y cientos de tuiteros pagados para hacer estos post. Hice una entrada en el blog donde demostré que se trataba de un ataque coordinado: hice un gráfico donde se veía claramente la jauría de lobos atacando. Una vez publicado algunas de las personas tras los mensajes, me dijeron: "Tú eres el que sigue". En el momento lo entendí como una amenaza más, hasta que al día siguiente, en Oaxaca, le dieron un balazo a un colaborador de Solalinde. El padre escribió en las redes: "Acaban de cumplir la amenaza". Entré en pánico. Me quebré moralmente. Hasta esos días me hacía el fuerte, pero no me quise quedar a averiguar si me iba a pasar a mi también.

¿Qué hay del mecanismo de protección del gobierno mexicano a periodistas?

No confío en nadie allí.

¿Cree que las amenazas vienen por parte del gobierno?

Esa es una pregunta importante. Yo hasta hace unos meses no las relacionaba con el gobierno mexicano. Incluso, cuando documentaba los casos de mis artículo, escribía: "¿Quién tiene la capacidad de contratar a tanta gente?". Pero hubo un momento crucial: un autodenominado hacker, Andrés Sepúlveda de Colombia, confesó haber participado de la campaña en 2012 de Peña Nieto. Confesó haber creado el primer ejército de bots a favor de Peña Nieto, generando una campaña sofisticada para cambiar la intención de voto. Incluso modificando los buscadores de Google. Y los de Twitter. Yo todo eso lo había documentado por mi cuenta; la primera campaña que yo documenté coincide con la que él confiesa haber creado. En ese momento confirmé mis sospechas, como mínimo respecto a Peña Nieto.

Escorcia denuncia la manipulación sistemática del gobierno mexicano
Foto: Robert Bonet

¿Cómo sospechó?

En la campaña presidencial de 2012 aparecían tendencias de la nada en Twitter. "Votemos por Peña Nieto". Y había un patrón en los mensajes. Pensé claramente que debía tratarse de robots. Para tratar de demostrarlo, elaboré un método. Pero los mensajes se sofisticaron: empezaron a mezclar robots y personas. Hasta que aprendí a analizar bien las redes y hacer gráficas, descubrí que había personas que estaban generando sistemas complejos. Con Peña Nieto como presidente, la deriva de mensajes creados siguió. Esta vez con detenciones, asesinatos, masacres... Todo se manipulaba. Muchos de mis amigos, además, fueron detenidos por convocar manifestaciones y demás en redes.

¿Cree que es algo que se ha sistematizado?

Todo esto puede parece ciencia ficción, pero no lo es. Es posible manipular la opinión pública... Y no sólo con las redes sociales: se trata de un combo completo. Y luego está el espionaje masivo, la contratación de software —como contrastó Wikileaks— para espiarnos. Hay un interés enorme por evitar que la gente se organice por redes, en México. En 2009 nacieron movimientos grandes en redes, parecidos al 15M.

El activista considera que el DF ya no es la ciudad segura que era
Foto: Robert Bonet

"En 20 años todos nuestros problemas estarán relacionados con Internet", decía Cory Doctorow en una entrevista a Catalunya Plural. ¿Nos hemos dado cuenta tarde de los problemas asociados a Internet?

Eso ya se empieza a notar en México, y con publicaciones de hace sólo seis años. Todos tenemos el derecho de cometer errores: de publicar una opinión fuera de lugar en redes o colgar una foto de una borrachera. Y mucha gente se aprovecha de esas vulnerabilidades para acosar y manipular. Pero es que nos lo hemos dejado todo en la red: somos una granja de personas utilizadas para vender nada más. Nada tiene de inocuo, Internet. Y nosotros estamos colaborando con el espionaje y la manipulación.

Lo volcamos todo...

No podemos confiar en dar nuestra información a todo el mundo. ¡Incluso pagamos por ello! [Levanta su smartphone] Estamos pagando para que nos espíen por Internet. Lo llevamos todo en nuestros teléfonos: desde fotos de la familia hasta cuentas bancarias... Tiene que haber re-educación. Ahora participo en la redacción de la Constitución de la Ciudad de México y estoy planteando que los derechos digitales formen parte de ella. Hemos dejado de ser personas, somos entes en dos mundos (cibernético y real). Nuestra información es parte de nuestra identidad y nuestra libre elección. Gracias a lo que escribimos hay empresas que predicen conflictos, guerras, intenciones de votos... Que no nos sorprendan si hay elecciones programadas, pues tiene que ver con esto mismo.

Cómo se escapa de todo esta persecución, si precisamente toda su acción ha ocurrido en Internet.

Nunca quise ser un mártir. Yo digo que soy blogger porque es una forma de procesar la información: cuando tú eres activista, de alguna manera eres parte de una lucha de poderes. Pero mi labor era informar, jamás tomé partido por ningún lado. Y me han convertido en parte de una lucha en la que no estoy participando. No soy "el combatiente de la tecnocensura". Yo nunca he hecho un llamado por la protesta, soy profesional. A mi me interesa que se respete mi caso, pues a muchos los han asesinado por meterlos en este papel. Los informadores no somos parte de ningún bando, somos testigos de lo que pasa en México.

Atendiendo a todo esto, ¿cómo está la información en el país?

Hasta hace un año la Ciudad de México era una plataforma para hacer visible lo que pasaba en el país. Una ciudad gobernada por la izquierda, con respecto tácito de la libertad de información: yo me sentía seguro. Pero a partir de la muerte de Rubén Espinosa, un chico de 20 años que llegó para pedir ayuda y fue asesinado... Todos nos dimos cuenta que no existía un valuarte de neutralidad en la ciudad. Todos nos hemos empezado a censurar. Murió el santuario.

Supongo que no hay mayor censura que la propia.

Sí, y ya ocurre. Con el narco, por ejemplo. El narco es un tema que muchos ya no tocan. No hay garantía de protección: tristemente el país es un narco-estado. Antes tenías garantías de que iba a haber un límite. Y han matado a tantos periodistas que ya no es un problema: los propios periodistas ya no narran. Es importante que se reconozca que en México hay una guerra en la que todos los días muere alguien: 130.000 personas en diez años. Mi única esperanza es que todo lo que estoy haciendo aquí haga que se reconozca lo que pasa allí. México no ha sido así siempre, estos diez años son duros pero todavía se puede revertir. Quiero recuperar el derecho de vivir donde vivo y volver a Barcelona por otras cuestiones, no como un refugiado.



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