21/11/14

Comunicado leído en apoyo a Ayotzinapa desde la Plaza de la Catedral de Barcelona.

Fotomovimiento
Hoy, al cumplirse 104 años de la revolución mexicana, el país vuelve a estar en lucha para defenderse de las injusticias y la impunidad del mal gobierno mexicano. En todo México crece la indignación por los abusos de la clase narcopolítica empresarial que encabeza Peña Nieto.

Hoy se realizaran alrededor de 200 acciones de protesta en todo el mundo por los 43 compañeros desaparecidos desde el 26 de septiembre en Iguala, Guerrero. En la ciudad de México habrá tres marchas que confluirán en el centro de la ciudad con una misma voz: La exigencia es que se esclarezca el caso y que aparezcan con vida los compañeros.

Los familiares de los 43 compañeros no se van a resignar, ellos y ellas ponen en duda el carpetazo que el gobierno quiere dar al caso. El gobierno quiere que se olvide como querían que se olvidaran las muertes de infantes en la guardería ABC, las mujeres asesinadas en Juárez o el genocidio de indígenas en Acteal, Chiapas.

Pero como bien dicen los compas de Ayotzinapa: Nos querían enterrar pero no sabían que éramos semillas. Lo que ahora se levanta en México es la posibilidad de mover a todo un país para comenzar el cambio. Pero un cambio que emerja desde abajo a la izquierda, desde el corazón de la gente que busca la justicia con paz y con dignidad.

Hoy quienes defienden la verdad y la justicia en México son campesinos, obreros, indígenas, amas de casas, mujeres, hombres, niños y niñas que se ven obligados a vivir haciendo frente al miedo. Con miedo pero sin dejarse abrazar por él, salen a las calles para que no exista un 44: ¡ni un desaparecido más! Porque lo que paso en Ayotzinapa es la suma de toda la maldad que el Estado ha vertido sobre las tierras y las casas de todas y todos en cualquier parte del mundo. Porque nosotros y nosotras somos ustedes.

Del minero muerto en Pasta de Conchos, del campesino que se enfrento a la transnacional OHL en San Dionisio del Mar, del comunero secuestrado por oponerse a la construcción de un proyecto ecoturístico en Chiapas o del estudiante detenido por proteger el patrimonio cultural de Cholula en Puebla. También de la familia que fue desalojada en Ciudad Meridiana, del estudiante que quiere defender su lengua y la educación pública o del inmigrante que hoy está en un CIE.

Ayotzinapa significa la resistencia de hombres y mujeres frente al modelo narcopolítico empresarial global que devora todo a su paso. Que se ensaña con los jóvenes por ser infatigables cuestionadores de lo establecido, de lo que no se puede cambiar.

El Estado mexicano ha declarado la guerra a la juventud en varios frentes: en el económico, de los 39 millones de jóvenes mexicanos, de 12 a 29 años, seis millones viven en una situación de indigencia y 45% enfrenta algún tipo de pobreza, según informa la Comisión Económica para América Latina (Cepal). El 70% de los jóvenes mexicanos carece de acceso a la seguridad social, 30% a los servicios de salud y el 15% se encuentra en situación de rezago educativo, mientras que más de la mitad de la población desempleada en el país tiene este rango de edad.

En lo vital, ser joven es ser una probable víctima de la violencia, de una bala del narcoestado o de ser detenido-desaparecido cuando protesta.

Siendo así ¿Dónde están las promesas de progreso social? ¿Dónde están los supuestos beneficios de 20 años del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá? ¿Dónde están los resultados de los programas sociales como Oportunidades y progresa?

¿Estarán acaso en la casita blanca de Angélica Rivera, esposa de Peña Nieto?¿En su nuevo avión presidencial?¿En las jubilaciones de Echeverría, Salinas, Zedillo, Fox y Calderón? ¿Cuántas clínicas de salud caben en los 7 millones de dólares que vale la casa de los Peña Nieto? ¿Cuánta hambre de la sierra y la selva cabe en esa casa tan llena de indignidad?

Por un lado la narcopolitica empresarial mexicana con sus sicarios y su total impunidad. Al otro la gente sencilla envuelta en su digna rabia. Actuando por la humanidad en contra de esa bestia feroz que hoy se llama narco, sicario, PRI-PAN-PRD, televisa, tvazteca, transnacional o nacional minera o energética, Monsanto, Nestlé o Coca Cola. Porque Ayotzinapa hoy es la suma de la indignación contra esa fase avanzada del capitalismo llamada narcopolítica empresarial global.

Porque Ayotzinapa somos todos y todas las que luchamos porque la vida sea vida. Recordando a José Revueltas, gran profesor y constructor de jóvenes críticos y rebeldes, hoy que hubiera cumplido 100 años de una vida vivida en gran parte en las prisiones mexicanas por defender al pueblo. En su prosa celebra la vida que se da por los demás: Yo hablo del amor en el sentido más alto de la palabra. La redignificación del hombre, la desajenación del propio ser humano.

¡Vivan las personas que luchas por la dignidad humana!
¡Vivan los 43 compañeros de Ayotzinapa!
¡Muera el mal gobierno!
¡Vivos se los llevaron vivos los queremos!

Fuente: Arturo Landeros / L'Adhesiva Barcelona
 

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