5/10/13

Los ultras vuelven a concentrarse en Belchite para exaltar el franquismo

Los ultras vuelven a concentrarse en Belchite para exaltar el franquismo y acaban destrozando una fosa común republicana.

“Misa Heroica” por los caídos en Belchite, oficiada por el padre Amable.
(Foto: Asociación Juvenil Española)
ELPLURAL.COM lleva denunciando desde 2008 la connivencia entre la Iglesia católica y los nostálgicos de la dictadura 

Marisu Moreno 04/10/2013

Franco decidió convertir la localidad aragonesa de Belchite en el símbolo de su victoria y de la “barbarie republicana”. Fue asediada durante días por el llamado ejército rojo y murieron 3.000 de los 5.000 vecinos. “Belchite fue bastión que aguantó la furia rojo-comunista. En los frentes de batalla, a unos les corresponde ser yunque y a otros maza. Belchite fue el yunque, fue el reducto que había de aguantar mientras se desarrollaban las operaciones del Norte”, dijo el dictador el día en que inauguró el nuevo pueblo construido junto a las ruinas del núcleo primitivo.

Misa por los caídos “por Dios y por España”

Los nostálgicos del franquismo peregrinan cada año a esta pequeña localidad y, apoyados por el cura local, el padre Amable, celebran cada año a primeros de octubre en la capilla de Codo un acto de exaltación fascista con la excusa de honrar a sus caídos, los 3.000 españoles que impidieron el avance republicano y que dieron su vida “por Dios y por España”.

Actos contrarios a la ley de memoria histórica

Ni la ley de memoria histórica ni las gestiones del exconcejal del PAR en la localidad Luis Badenas Marco, que consiguió que el Congreso de los Diputados reclamara que se tomasen las “medidas oportunas” para frenar estos actos han conseguido parar los ofensivos homenajes de la ultraderecha.


La colaboración de la Iglesia

Este año se ha celebrado una misa oficiada una vez más por el padre Amable como se puede ver en las fotografías que ha colgado en su web de Acción Juvenil Española (AJE). El padre Amable es un clásico ya en estas celebraciones. En 2008 ELPLURAL.COM denunció la colaboración de la Iglesia católica en estos actos de exaltación fascista. El año anterior había oficiado la misa con una bandera preconstitucional en el altar. En este vídeo de Youtube se le puede ver rezando por los caídos (pero de uno sólo bando) con el fin de dar testimonio “de cristiano, de falangista y de español de verdad”.

Belchite 08 - Responso de don Amable

Belchite 2009 - Consagración

Una más que sospechosa coincidencia

Los ultraderechistas, este año, no sólo se han contentado con homenajear a sus caídos sino que han destrozado una fosa común republicana. Así lo denuncia el Foro por la Memoria, que relaciona estos daños con la celebración de la misa franquista.

Fosa republicana en Belchite destrozada. (Foro por la Memoria)
Medidas ya contra los fascistas

ELPLURAL.COM lleva años denunciando la connivencia entre la Iglesia católica y la ultraderecha en estos actos de exaltación fascista. Esos grupos de extrema derecha nos han llegado a acusar de incitar el odio contra los patriotas y la Iglesia. ¿No va siendo hora que se tomen medidas contra los que sí incitan, pero de verdad, al odio y a la división?

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Información relacionada:

Con casi 200.000 víctimas, entre fosas comunes y niños robados, España es, tras Camboya, el país del mundo con más desaparecidos.
Representantes de la ONU califican de crímenes contra la humanidad tanto los enterramientos en fosas comunes de la guerra civil y el franquismo como el robo de niños prolongado hasta la democracia. Censuran al Gobierno español por poner obstáculos a las investigaciones y le conminan a buscar a los desaparecidos. Seguir leyendo..


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Líder de la CNTE en Veracruz es brutalmente asesinado

El profesor Carrillo Vázquez estuvo desaparecido varios días y al final se halló su cadaver con impactos de arma de fuego.



Juan José Carrillo Vázquez
Cosamaloapan, Ver.- Sandra Romero Agustín, lideresa de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) exigió el esclarecimiento del asesinato del maestro Juan José Carrillo Vázquez, quien participaba en el movimiento magisterial de la cuenca y tenía varios días desaparecido. Asimismo, demandó castigo para el o los responsables del homicidio.

Romero Agustín señaló que es muy preocupante que “un compañero que participó en las manifestaciones contra la reforma educativa y que era visible tenga este tipo de agresión”.


Precisó que las acciones de la CNTE en Veracruz continúan en el plantón que se encuentra en la capital del país, “Oaxaca se mantiene en paro y Veracruz se mantiene también, porque el objetivo es abrir la mesa de diálogo”.

Veracruz necesita reforzar sus acciones, ya que “fuimos de los estados que entramos al paro nacional después que ya se habían movilizado los estados de Guerrero, Oaxaca, y otras entidades, sabemos que los otros puedan regresar paulatinamente a clases, pero tienen otras condiciones. Y los maestros de Veracruz no hemos tenido ni siquiera la apertura de una mesa de negociación de la ley federal, entonces tenemos que seguirle, por eso continuamos en paro indefinido”.
Cabe señalar que Carrillo Vázquez era maestro del TEBAEV de Cosamaloapan, y estuvo desaparecido varios días antes de ser encontrado muerto en la colonia La Colina, de Cosamaloapan, con impactos de bala y huellas de haber sido torturado.

Elementos de la Agencia Veracruzana de Investigaciones que acudieron al lugar de los hechos, revisaron el libro de reportes de desaparecidos,  y encontraron que el cuerpo del occiso tenía las mismas características del profesor Juan José Carrillo Vázquez, quien había sido reportado tres días antes como desaparecido por sus familiares, quienes lo identificaron y exigieron el esclarecimiento del homicidio.

Más información:
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El recuerdo de Tlatelolco es un motor de justicia

Félix Hernández Gamundi, líder de la revuelta del 68 en México, evoca la protesta en el 45 aniversario de la matanza de estudiantes.

Hernández Gamundi, con micrófono, durante la protesta.
Bernardo Marín. México
El País 05/10/2013

La noche del 2 de octubre de 1968 Félix Hernández Gamundi, entonces estudiante de la Escuela Superior de Ingeniería Eléctrica y Mecánica del Instituto Politécnico Nacional, se encontraba en la quinta planta del edificio Chihuahua, sobre la plaza de Tlatelolco, al norte de la capital mexicana. Desde allí fue testigo de la matanza de estudiantes que puso el epílogo sangriento a las protestas contra el presidente Gustavo Díaz Ordaz, en vísperas de la apertura de los Juegos Olímpicos.

Detenido aquella misma noche como activo participante del Comité Nacional de Huelga, fue encarcelado dos años y medio en la prisión de Lecumberri. Esta semana, 45 años después, ha sido el único líder de aquella revuelta en participar como orador en la conmemoración de la tragedia. Con la perspectiva del tiempo, Hernández Gamundi cree que los mexicanos no han olvidado aquellos acontecimientos, aunque denuncia una campaña para arrinconar su recuerdo, y considera que la lucha mereció la pena porque hizo que los ciudadanos se cuestionaran la sociedad “autoritaria, de partido único” en la que vivían.

Pregunta.
Cuarenta y cinco años después es un lugar común decir que las generaciones más jóvenes no saben lo que fue la matanza de Tlatelolco.

Respuesta.
No creo que se haya olvidado, aunque no hace falta conocer la historia al pie de la letra. El 2 de octubre ocurrió un hecho brutal que desnudó al Estado, y eso se recuerda. Lo que sí ha habido es una campaña para decir que todo ya pasó, para que no se castigue a los culpables, que todavía viven. Pero hay una memoria y esa memoria se ha constituido en motor de la justicia: cuanto más se recuerde más presionaremos a las instancias de poder.

Hernández Gamundi,
en la actualidad.
R. En todo caso, ¿Cómo contaría al lector desinformado lo que fue la revuelta del 68?

P. Desde un punto de vista simple, fue un estallido social provocado por la intervención desafortunada de la policía en un conflicto insignificante, una riña callejera a partir de un partido de fútbol. Lo que hizo diferente aquel pleito fue que la policía lo resolvió con una agresión superlativa. Pero, lógicamente, se dio en un contexto social propicio. México venía de unas décadas pujantes, del llamado desarrollo estabilizador. Pero ese éxito económico se había agotado, habíamos perdido la autosuficiencia alimentaria. Y había habido otros conflictos: la huelga ferrocarrilera, la del magisterio, el asesinato del líder campesino Rubén Jaramillo … Y todos esos movimientos se había eliminado con represión. Además, se habían clausurado los internados del Politécnico, parte de la obra del general Cárdenas, que permitían que los hijos de los trabajadores sin recursos pudieran acceder a la educación. Digamos que la pradera estaba cubierta con un pasto seco y cualquier chispa era suficiente para incendiarla.

P. La matanza de Tlatelolco frenó la revuelta. Usted y otros líderes fueron encarcelados. Algunos, al salir de prisión, abandonaron el país. ¿Sirvió de algo el movimiento?

R. Absolutamente. Valió la pena, el riesgo, el sacrificio, la cárcel… todo salvo la pérdida de vidas. México cambió. Antes era un país sin posibilidades democráticas, de partido único, sin alternativas reales, la elección era un trámite burocrático sin sentido. Había dos personajes a los que no se podía contradecir: al presidente y a la virgen de Guadalupe. Ahora al presidente ya se le puede cuestionar. La protesta social era imposible si no tenías el permiso del Gobierno y el 68 tuvo la virtud de ganar los espacios, las plazas públicas para la expresión libre, sin tapujos. Los que mandan han cambiado muy poco, aunque algunos lugares como el DF se han convertido en espacio de libertades por la voluntad de la gente. Vivíamos en una sociedad autoritaria, también en las escuelas o en las familias, y hoy somos más intolerantes con ese autoritarismo, más demandantes de las obligaciones del Estado.

P. Usted pertenece al llamado Comité 68. ¿Es solo un grupo para recordar con nostalgia su juventud o les quedan asuntos por los que luchar?

R. Seguimos luchando, con demandas viejas y nuevas. Es muy lacerante que sigamos planteándonos cuestiones tan antiguas como la justicia ante la impunidad, porque el Estado ha sido omiso para atenderlas. Pero hay nuevos motivos para la protesta. En el 68 no había tanto problema para que los jóvenes accedieran a la educación superior y hoy cada vez se quedan más fuera, no por falta de capacidad, sino porque hay cupo limitado y no se les destinan recursos suficientes. En el campo, por ejemplo, hay una situación verdaderamente crítica, no hay futuro ni política adecuada y persiste la concentración insultante de riqueza. Antes no se contaban los votos, hoy sí, pero queremos entender la democracia como algo más amplio, también como igualdad para poder acceder a las posibilidades de desarrollo o a la cultura.

Hernández Gamundi (centro), durante la protesta de 2013. / PEP COMPANYS
P. Dice que el 68 cambió México. ¿Cree que hay riesgo de involución?

R. Sí. Ahora de lo que se trata es de limitar el derecho de expresión. Y se criminaliza y desprestigia a determinados grupos, como los maestros. Hay una campaña de acallamiento, promoviendo la idea, desde medios masivos de comunicación, de que lo importante no es la participación, sino solo el esfuerzo individual. Que no hay que involucrarse en cuestiones colectivas. Nosotros, en cambio, invitamos a los jóvenes a que se organicen. No es solo tener el derecho a hacer política: es importante que comprendan que es necesario involucrarse. Y hay síntomas de un autoritarismo que vuelve, como el resurgimiento del cuerpo de granaderos, un instrumento intimidatorio para limitar la expresión de la sociedad disconforme.

P. En las marchas del pasado día 2 se produjeron incidentes violentos protagonizados por grupos de encapuchados, los denominados anarcos. ¿Le parece una forma válida de protesta?

R. La provocación no es nuestro instrumento y no puede formar parte de nuestras filas, de los que luchamos socialmente. En el 68 combatimos la brutalidad policiaca, pero no podemos decir aquello de “como ustedes la aplicaban, hemos ganado el derecho a usarla”. Hay que reconocer que desde hace varios años existe la práctica de infiltrar grupos de provocadores para desprestigiar las protestas. Pero la violencia no es nuestro argumento ni nuestra intención, y no debemos meternos en eso, porque al final pretendemos que estas marchas sean una oportunidad para que la gente se sume a la lucha con alegría.

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México sufrió más de 100.000 secuestros en 2012

Los datos del instituto de estadística multiplican por 100 las estimaciones del Gobierno

Juan Diego Quesada

En México se cometieron 105.000 secuestros en 2012, de acuerdo con una estimación del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), una cifra que multiplica por 100 los datos gubernamentales que se tenían hasta ahora, que hablaban de poco más de 1.000 casos anuales. El dato revela que el problema es mucho mayor de lo que se pensaba.

El mismo estudio apunta que en el país se cometieron 21,6 millones de delitos durante el año pasado pero que el 92% no fueron denunciados. Menos de uno de cada diez. En cuanto al rapto se sabía que existía una cifra negra muy elevada, los expertos daban por hecho que eran pocas las víctimas que daban a conocer su caso, pero ni los más pesimistas se acercaban a un número tan disparado.

Isabel Miranda de Wallace, presidenta de la organización Alto Secuestro, calculaba que se estaban produciendo unos 10.000 secuestros al año. El número producía arqueos de cejas en funcionarios que lo consideraban una exageración. "Me quedé corta", dice ahora. A su juicio no están funcionando las políticas en materia de seguridad en general, ni con el presidente Felipe Calderón -que gobernó durante los 11 primeros meses de 2012- ni con su sustituto Enrique Peña Nieto. "No hay un zar antisecuestros que tenga una estrategia. Las unidades especializadas son un desastre, la policía está corrompida, el poder judicial no colabora. El mensaje que se manda es de impunidad", añade.


La gente percibe la inseguridad y eso está cambiando su estilo de vida. En la encuesta del organismo oficial se detalla que un 65% de la población ha dejado de utilizar joyas y otro tanto no permite que sus hijos menores salgan solos a la calle. Por este tema hay quien reconoce que ha dejado de salir por las noches, de ir al teatro o al cine, de llevar dinero en efectivo o de tomar taxis por la calle. El 72% considera que vive en un entorno peligroso. A la cabeza de los ciudadanos que sienten ese temor (90,7) se encuentran los que viven en el Estado de México, que incluye una zona conurbada y superpoblada que rodea el DF en donde la inseguridad ha crecido alarmantemente en los últimos años. Peña Nieto fue gobernador de ese estado de 2005 a 2011.

Los números del instituto, basados en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (EN-VIPE) realizada en 95.000 hogares, no incluyen los secuestros exprés –la modalidad de tener a alguien retenido hasta que desplumen sus tarjetas de crédito-, ni el rapto de miles de inmigrantes centroamericanos que cruzan México para alcanzar Estados Unidos, un tema que ha alarmado a la ONU y a otras organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales. El informe, que detalla por primera vez el número de secuestros, relata en cambio que se produjeron 4.007 desapariciones forzadas, lo que también se conoce como levantones, que consiste en llevarse a alguien por la fuerza para darle muerte o hacerlo desaparecer.

Esta cifra mexicana supera por mucho los datos hechos públicos en Colombia, donde el secuestro fue por mucho tiempo -y lo sigue siendo- una práctica de los grupos armados y las redes criminales. De 1970 a 2010 en Colombia fueron secuestradas por lo menos una vez más de 39.000 personas, según una investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica, informa Elizebeth Reyes.

Un video que circula por la red demuestra hasta qué punto los secuestros forman parte de la vida diaria de los mexicanos. En las imágenes subidas a Youtube se ve a unos hombres corpulentos tratando de meter a otro en el interior de una camioneta roja. El hecho se produce a plena luz del día en la Ciudad de México y ante la mirada de transeúntes y otros conductores, frente a un Mcdonald's. El hombre se resiste y en escena aparecen unos agentes de policía motorizados que, en vez de ayudar a la víctima, colaboran a introducirlo en el vehículo. Después se supo que el secuestrado era un ciudadano colombiano. Desde entonces no se ha vuelto a saber nada de él.

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EEUU abandonó toneladas de armas químicas en Panamá

En las últimas semanas fuimos testigos de cómo Estados Unidos exigió a Siria entregar sus armas químicas bajo amenaza de invasión. La intervención diplomática de Rusia en el conflicto entorpeció los planes estadounidenses y la rendición de cuentas por parte de las autoridades sirias está en proceso.

Sin embargo, es necesario señalar que en términos de armas químicas, Estados Unidos no puede considerarse a sí mismo un ejemplo a seguir. Existen peligrosos basureros en Panamá con toneladas de armas químicas estadounidenses abandonadas. Fueron puestas ahí de tal forma que la embarcación para su uso durante la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Vietnam fuese pronta y sencilla.

Estos peligrosos deshuesaderos se encuentran en la isla de San José, que durante la ocupación estadounidense en Panamá (1903-1999) fungió como plataforma de experimentos armamentísticos, con el apoyo de Reino Unido y Canadá. Hace más de 66 años comenzó a discutirse el método de limpieza necesario para limpiar la isla de estos desechos, pero la discusión se abandonó en 1999 tras la salida del país norteño.

En Panamá fueron abandonadas 105.000 municiones, que van desde bombas de 500 libras a granadas extremadamente sensibles de 40 milímetros. Entre ellas se encuentran tres toneladas de minas del agente VX, considerada arma de destrucción masiva, capaz de matar a un hombre con tan sólo 5 miligramos en la piel; así como bombas intactas y expuestas del mortal gas mostaza.


Gracias a presiones del gobierno panameño, se logró un acuerdo con Washington para iniciar la esperada limpieza en el último trienio de 2013. Sin embargo, la crisis presupuestaria estadounidense, sumada al cese en las labores administrativas de los legisladores ha llevado a volver a retrasar el proyecto. Con suerte, ocurrirá en algún momento de 2014.

Fuente: El País

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4/10/13

Ivan Illich, Serge Latouche, el decrecimiento y el movimiento ecologista


Recientemente publiqué un artículo crítico de las tesis a favor del decrecimiento (“El movimiento ecologista y la defensa del decrecimiento”) en mi columna Dominio Público del jueves en Público (29.08.13), que ha generado una larga y extensa respuesta. En dicho artículo aplaudía al movimiento ecologista progresista por su extraordinaria labor concienciando a la ciudadanía del enorme daño que se está produciendo en el bienestar de la población a través de cambios en el ambiente. Alertaba, también en el mismo artículo, del peligro que suponen algunas voces dentro del movimiento ecologista conservador (que también existe) que, según indicaba, podrían ser utilizadas (incluso, en ocasiones, en contra de su deseo) por fuerzas regresivas que estaban deteriorando aquel bienestar popular.

La respuesta al artículo, expresada con bastante intensidad, incluía (además de los predecibles insultos y sarcasmos) observaciones que exigen una respuesta, precisamente por el respeto que me merece la mayoría de movimientos ecologistas existentes en España. Dos de ellas merecían especial atención. Una era que los datos que yo utilizaba eran fácilmente refutables (sin nunca señalar cuáles) y otra (expresada con gran condescendencia) era que yo desconocía el tema, consecuencia de haber escrito sobre estos temas desde hace poco tiempo (sin señalar tampoco dónde estaba tal desconocimiento). Eran, pues, críticas genéricas, carentes de especificidad.

Veamos ahora los datos. Los que utilicé procedían, todos ellos, (como indiqué y cité en mi artículo) de mi buen amigo Barry Commoner, fundador del movimiento ecologista progresista estadounidense, citando las fuentes de estos datos. Siempre tuve plena confianza en la credibilidad científica de Barry Commoner, y no tengo ningún motivo o evidencia para cambiar de parecer. Y ninguno de los que consideran esos datos como erróneos (incluyendo a los comentaristas a los que me refiero) aporta ninguna evidencia que los cuestione. Los datos, pues, continúan mostrando que Commoner llevaba razón en su crítica a Paul Ehrlich (el ecologista maltusiano conservador que todavía ejerce gran influencia en el movimiento a favor del decrecimiento). Otras críticas de mi artículo intentaban enseñarme lo malo que es el consumismo para la sociedad, ignorando lo mucho que he escrito y criticado precisamente sobre ello. Es irritante que personas emitan toda una serie de críticas sin haber antes leído al autor al cual se quiere criticar.

En cuanto a no conocer el tema y ser nuevo en este barrio ideológico, quisiera informar al lector que mi crítica a ese movimiento decrecimiento (que a veces coincide con el anticrecimiento) se remonta nada menos que a los años setenta del siglo pasado. Mi crítica a Ivan Illich, muy influyente (por no decir el autor más influyente) en este movimiento, y maestro del que se considera actualmente el padre de tal movimiento, Serge Latouche, (tal como dicho autor indica en una reciente entrevista –Entrevista a Serge Latouche en Papeles nº 107. 2009-) es bien conocida en el mundo anglosajón. El debate Navarro-Illich fue una experiencia periódica en centros académicos de EEUU en los años setenta. Y mi artículo “The Industrialization of Fetishism or the Fetishism of Industrialization: A Critique of Ivan Illich.” Social Science and Medicine 9: 351-63, 1975, publicado también en el International Journal of Health Services, fue ampliamente distribuido y traducido a doce idiomas. Una versión en castellano apareció en mi libro La Medicina bajo el Capitalismo (debido a la actualidad de la figura de Ivan Illich, he colgado este artículo en mi blog www.vnavarro.org).

El tema del decrecimiento no es nuevo. Se remonta a hace ya muchos años. La terminología cambia, pero la sustancia es la misma. En realidad, es curioso ver como la historia se repite. En los años setenta, el enemigo de Ivan Illich era la “industrialización”. Hoy se llama el “crecimiento”. Según Illich, todas las sociedades convergían hacia la industrialización, que rompía con un orden anterior mejor. Esta industrialización invadía todas las esferas humanas, incluyendo también las áreas sociales como medicina, educación, etc. Así, en medicina, Illich creía que los servicios sanitarios, bajo el mandato –según él- de la profesión médica, estaban y continúan robando al paciente su propia autonomía y capacidad de control de sí mismo. De ahí que estuviera en contra de la universalización de los servicios sanitarios, llegando incluso a afirmar que “disminuir el acceso de las personas más pobres y vulnerables a los servicios sanitarios es, en contra de la retórica de consumo político, bueno para ellos”. Y por si no quedara claro, consideraba el establecimiento del Servicio Nacional de Salud, por el gobierno laborista británico en los años cuarenta en el Reino Unido, como un paso negativo, no positivo. Según esta tesis, los gobiernos que hoy están recortando y eliminando los servicios públicos sanitarios están haciendo un bien a los pobres y vulnerables (a los lectores que crean que estoy simplificando la postura de Illich, les recomiendo que lean mi crítica detallada de tal autor colgada en mi blog, donde página por página indico el lugar de sus textos donde aparecen las citas que utilizo). En realidad, Illich estaba diciendo lo que el gran reaccionario Presidente Nixon estaba diciendo casi durante el mismo periodo: “no preguntes qué puede hacer el Estado por ti, pregúntate, en cambio, qué es lo que puedes hacer para ti mismo”.

En mis trabajos (ver La Medicina bajo el Capitalismo) había mostrado que los sistemas sanitarios pueden reproducir relaciones de poder que opriman a la ciudadanía, mostrando ejemplos de ello. Pero deducir de ello, como hace Illich, que los servicios sanitarios son intrínsecamente instrumentos de control y explotación me parece un enorme error. La universalización de los servicios sanitarios ha sido una gran conquista de las clases populares en la mayoría de países donde ello ha ocurrido. Que un sistema sanitario sea un mecanismo de control, creador de dependencias, depende de quién controla y gobierna esos servicios sanitarios que configura, a la vez, la dinámica de tales servicios.

Y lo mismo ocurre en cuanto al crecimiento. Que un crecimiento sea dañino o no depende de quién controla y para qué objetivos existe tal crecimiento. Hay crecimiento necesario para atender las necesidades humanas, y hay crecimiento para acumular capital. Los dos no se pueden poner en la misma categoría. Crecimiento no es intrínsecamente positivo o negativo. Depende. Y dentro de un mismo proceso de crecimiento hay componentes positivos y otros negativos.

Las teorías del decrecimiento


Lo cual me lleva al análisis de su discípulo Serge Latouche. Este considera que su modelo es una sociedad convivial, el mismo término que utiliza Illich, una sociedad como la existente en Laos cuando él la conoció (es el país que Latouche utiliza como punto de referencia, pues, por lo visto, fue donde se generó su interés en el decrecimiento) (ver entrevista citada) antes de que “estuviera invadida por el conflicto y la guerra entre EEUU y las guerrillas marxistas”. Vale la pena citar sus propios comentarios:

“Fue en Laos donde se produjo el cambio de perspectiva en 1966-1967. Allí descubrí una sociedad que no estaba ni desarrollada ni sub-desarrollada, sino literalmente “adesarrollada”, es decir, fuera del desarrollo: comunidades rurales que plantaban el arroz glutinoso y que se dedicaban a escuchar cómo crecían los cultivos, pues una vez sembrados, apenas quedaba ya nada más por hacer. Un país fuera del tiempo donde la gente era feliz, todo lo feliz que puede ser un pueblo. Pero ya se veía venir lo que iba a ocurrir, y que de hecho está ocurriendo en el momento actual: que el desarrollo iba a destruir esta sociedad que, aunque no fuera idílica (no existe ninguna sociedad idílica), poseía una especie de bienestar colectivo, de arte de vivir, refinado a la par que relativamente austero, pero en cualquier caso en equilibrio con el medio ambiente. El conflicto entre los estadounidenses y los comunistas iba a atraparlos entre dos fuegos e iban a ser desarrollados o subdesarrollados a su pesar, y su equilibrio, su sistema social vernáculo, iba a resultar destruido. Eso fue lo que me condujo de alguna manera a cambiar de parecer y a tomar conciencia del carácter etnocéntrico del desarrollo, incluyendo su versión marxista, es decir, socialista.”


Este párrafo, sin embargo, tiene problemas conceptuales graves, muy graves. Lo que Latouche considera una sociedad convivial era, ni más ni menos, una sociedad feudal, enormemente explotadora de sus habitantes, con uno de los peores indicadores de salud y bienestar social de aquella región, lo cual causó el surgimiento de la guerrilla marxista. Es obvio que Latouche idealiza aquel pasado.

La confusión de los términos


Los autores favorables a las tesis que apoyan el decrecimiento y en ocasiones, incluso, la paralización del crecimiento, confunden crecimiento con crecimiento capitalista. Y asumen que no hay otra forma de crecimiento. Se me dirá –como ya se me ha dicho- que esto no es lo que están pidiendo. Si es así, que cambien la narrativa y el lenguaje. Si son anticonsumistas en un sistema de producción capitalista, que se presenten como tales. Ahora bien, si éste fuera el caso, deberían conocer los enormes debates que ocurrieron en el movimiento socialista entre aquellos que consideraban los medios de producción neutros, reduciendo la transformación al socialismo como un proceso encaminado a mejorar la distribución de los recursos del crecimiento sin cambiar los medios de producción, y aquellos que consideraban que los medios de producción no eran neutros sino que reproducían las relaciones existentes en el modo de producción. Para estos últimos, el socialismo era un cambio, no solo en la distribución, sino en la producción.

Esto se decía y se debatía mucho antes que Illich, Latouche y otros lo debatieran. En realidad, hubo luchas tremendas con vencedores y vencidos en este debate, con enormes consecuencias para el futuro de aquellos países. Es obvio que estos autores desconocen estos debates y estas realidades. Los enormes debates sobre el porqué del fracaso de la Unión Soviética (ver mi libro Social Security and Medicine in the USSR, prohibido en la Unión Soviética, escrito en 1977), sus diferencias con la revolución china, sobre la revolución cultural, sobre la lucha de clases dentro del socialismo, eran precisamente luchas de cómo construir una sociedad comunal que se centrara en los cambios, no sólo en la distribución de recursos, sino en la producción de tales recursos. Tal objetivo sería más relevante que el mero deseo de volver a un pasado que creen que, erróneamente, era mejor. Barry Commoner fue el continuador de este debate que es francamente más útil que el de añorar el pasado.

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

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La transición de Chile tras Pinochet siguió el modelo español

Marcos Roitman (I) y Joan Garcés (D) durante la presentación del libro
'Allende y la vía chilena' en el Centro de la Diversidad Cultural de Venezuela
en España.J.V.
Jairo Vargas
Público 04/10/2013

El 23 de agosto de 1973, el comandante en jefe del Ejército y ministro de Defensa de Chile, el general Carlos Prats, presentaba su dimisión ante el presidente Salvador Allende después de que el día anterior una protesta de mujeres le increpara junto a su ventana cuando reposaba de una gripe. Entre las manifestantes se encontraban las esposas de algunos de sus generales, así que Prats, en el convulso país andino de los 70, exigió a sus generales que se pronunciaran públicamente sobre si estaban con él o contra él. La respuesta le llevó a dimitir entre sollozos sentado en un sofá del Palacio de la Moneda.

Después de tres años al frente del cargo y habiendo sufrido una furibunda campaña de desprestigio por parte de los medios de la derecha y todos los sectores de la oligarquía chilena, que orquestaron huelgas sectoriales para forzar la dimisión del gobierno de la Unidad Popular de aquel país que caminaba rumbo al socialismo sin pasar por las armas, Prats se derrumbó y, a petición de Allende, pronunció el nombre del que pensaba que sería el mejor candidato a su sucesión: Augusto Pinochet, un nombre que tiñó de sangre los siguientes años de la república y cercenó las libertades de Chile durante 17 años, eliminando cualquier atisbo de comunismo.

La historia la recuerda a la perfección Joan Garcés (Llíria, Valencia, 1944), licenciado en derecho, doctor en ciencias políticas, jurista, profesor y una enciclopedia viviente de los tres años de gobierno de la Unidad Popular en Chile, siendo un cercano asesor del presidente Allende desde 1970 hasta que éste se quitó la vida en el Palacio de la Moneda, hace 40 años.

En la presentación, este jueves, de su libro Allende y la vía chilena. Las armas de política (Siglo XXI), que coincide con el 40 aniversario del golpe de Estado en el país andino, Garcés no ha escatimado en anécdotas sin dejar de incidir en la importancia de aquella experiencia para la América Latina actual.

Un libro que el sociólogo y politólogo de la Universidad Complutense Marcos Roitman no ha dudado durante su introducción en calificar de "clásico", por la vigencia de sus tesis 35 años después de su primera edición. Una obra, ha dicho, "trascendental para los estudiantes de ciencias políticas, sociología y para todo el mundo militante".

La presentación ponía el broche final al ciclo de conferencias en homenaje a la figura de Allende y el proyecto político de la Unidad Popular que el Centro de la Diversidad Cultural de Venezuela en España había organizado con motivo del trágico aniversario.

En su intervención, Garcés no ha podido evitar encontrar múltiples paralelismos entre lo que sucedió en el Chile del 73 y el levantamiento militar de Franco contra la II República, salvando las diferencias. "Los periódicos chilenos explicaban cómo se tenía que montar un golpe militar contando el caso español", ha asegurado.

Y no encuentra similitudes sólo con la asonada, sino también con la transición de la dictadura a la democracia. "La transición de Chile tras Pinochet siguió el modelo español. Franco nombró sucesor al frente del Ejército a otro cargo vitalicio [el rey] y ajeno al control de la soberanía popular. La adaptación de Chile en los 90, dejó la Fuerzas Armadas en manos de los propios militares y no de órganos representativos", ha explicado.

Del mismo modo, el autor critica ambos sistemas electorales adoptados tras la dictadura. "En la España del 77 se adoptó el sistema de listas cerradas en circunscripciones provinciales. En Chile, el llamado sistema binomial consigue el mismo resultado: controlar al electorado", ha apuntado Garcés.

El autor ha recordado la relación entre la oligarquía, los medios de comunicación, los empresarios estadounidenses que operaban en Chile y los servicios secretos de EEUU, que entre todos, orquestaron el golpe del 73 y ha advertido de que esa relación continúa existiendo "ahora mucho más desarrollada". Para ello se ha referido al caso Snowden y a la cantidad de datos que los grandes de Internet poseen sobre los usuarios. "Si en los próximos años hay un gobierno con otros criterios políticos y unos principios morales con menos escrúpulos, da pánico pensar que pueden crear un sistema represivo mucho más eficaz", piensa Garcés.

También ha habido lugar para la crítica al gobierno de Allende. Un error del que, ha asegurado, ha aprendido la nueva izquierda latinoamericana y que no es otro que "la ausencia de una "política de defensa". "Al igual que ocurrió en la España de 1936, en Chile, quienes perdían el poder por medio de la democracia recuperaron lo perdido a través de la insurrección armada", ha argumentado Garcés. "No es que fuera previsible un golpe de Estado, sino que hubo más de una docena de intentos en los tres años de Gobierno", ha dicho. Unas intentonas que fueron evitadas por las propias Fuerzas Armadas, que según Garcés "eran mayoritariamente leales a la democracia". "Allende debió asegurar la legítima defensa del Estado desde el primer día, pero tomó medidas insuficientes y tardías", sentenció el escritor.

En ese sentido, ha recordado cómo Allende seguía "con angustia" por la radio el golpe militar contra el presidente de Bolivia Juan José Torres en 1971 "sin poder hacer nada para evitarlo". "El caso de Bolivia en 2008 muestra una de las grandes diferencias respecto al 73", ha asegurado, en referencia a la crisis que a punto estuvo de acabar con el gobierno de Evo Morales. "La unión de los países latinoamericanos evitó el golpe de Estado", ha dicho refiriéndose a la cumbre de la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas) que respaldó al gobierno de Morales.

"Ahora América Latina está preparada para la intentonas golpistas", piensa Garcés.

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3/10/13

Florentino y su filial Castor provocan un ‘terremoto’ con la Generalitat


Marcos Lamelas. Barcelona
El Confidencial 03/10/2013

Un terremoto en el Delta del Ebro y otro en los despachos. Si en la madrugada de ayer los vecinos del Delta se despertaron por un terremoto de una intensidad de 4,2 en la escala de Richter, ayer se añadió otro punto de tensión entre Barcelona y Madrid, esta vez entre la Generalitat y el Gobierno. Pero no sólo con el Ejecutivo español, sino también con ACS, la constructora presidida por Florentino Pérez y propietaria del 66% del depósito de gas subterráneo Castor, en Vinaroz (Castellón), al que se acusa de este seísmo y de los más de 250 temblores de tierra que se suceden en el sur de Cataluña desde el pasado mes de septiembre.

La Generalitat, a través de la Conselleria de Territorio, Sostenibilidad y Medio Ambiente, ha solicitado formalmente que se deje de inyectar gas en Castor para prevenir males mayores. El conseller de la Presidencia, Francesc Homs, ha advertido que la Administración catalana se reserva las medidas legales ante "posibles responsabilidades derivadas de los seísmos".

Fuentes cercanas a la Generalitat han asegurado que la Conselleria de Territorio, que encabeza Santi Vila, también ha pedido al Ministerio de Industria el estudio geológico que avaló el proyecto de Castor. En 2007, cuando se aprobó esta infraestructura de gas subterráneo en una antigua cavidad que había alojado reservas de crudo, la Generalitat ya presentó alegaciones pidiendo un informe geológico que avalase el proyecto. Este informe nunca se entregó a la Administración catalana y en medios de los funcionarios de Medio Ambiente se teme que, directamente, no exista.

Para avalar la reclamación de la Generalitat, el Instituto Geológico de Cataluña está llevando a cabo un estudio para determinar las causas de la reciente y sorprendente inestabilidad sísmica que está viviendo el sur de Tarragona, concretamente la zona más cercana a Castellón, donde se encuentra el depósito de Castor.


ACS se juega mucho en este proyecto: la inversión de Castor suma 1.200 millones de euros. ACS está asociada con el grupo canadiense CLP, que tiene el 33% restante.  Homs ya ha advertido que la Generalitat requerirá hoy mismo información a la empresa explotadora, la firma Escal UGS, controlada por ACS y CLP, lamentando que esta "por  ahora, no es muy precisa".

La Generalitat, sin competencias

La situación legal es compleja. Castor es una reserva estratégica de gas del Gobierno. ACS es la propietaria mayoritaria y Castor la que inyecta el gas, aunque Enagás es la propietaria del propio gas. Precisamente, está previsto que Enagás compre un 33% que ACS tiene en Castor el 2014, con lo que cada socio quedaría con un tercio del capital.

Gráfico de los últimos terremotos de más de 1,5 en la zona

Fuentes académicas expertas en geología valoran que las causas de los seísmos pueden deberse a la propia configuración geológica de la concavidad que dejó el antiguo yacimiento petrolero o a la velocidad a la que se está inyectando el gas. 

Al estar situado en Castellón, la Generalitat catalana no tiene competencias ni de política energética ni medioambientales para cerrar el depósito subterráneo o para vetar o sancionar la actividad. Pero se abre la posibilidad de un nuevo conflicto legal que implique a varias Administraciones y a las empresas afectadas.

La ventaja para ACS es que, por ahora, no ha habido daños relevantes provocados por los temblores de tierra. El grupo de Florentino Pérez acaba de volver a los beneficios este semestre, ganando 357 millones, y el interés de ACS, y el de Enagás, se centrará en intentar evitar el conflicto.

Más información:

¿QUÉ ES Y CÓMO FUNCIONA?
Castor, uno de los mayores almacenamientos de gas en España


El almacenamiento subterráneo de gas Castor, frente a la costa de Vinarós y que ha cesado temporalmente la actividad debido a movimientos sísmicos, es uno de los mayores de los cinco existentes o previstos en España: Gaviota y Castor (ambos situados mar adentro), Yela, Serrablo y Marismas. Pero, ¿qué es y cómo funciona un almacenamiento de gas?. Leer más..

Tiembla el subsuelo en Cataluña… pero también el de las cuentas de ACS. La constructora que preside Florentino Pérez podría perder ingresos de hasta 400 millones el próximo año por culpa de los seísmos en el Delta del Ebro. Además, peligra la entrada de Enagás en el proyecto, que estaba prevista para 2014 con la compra de la mitad de las acciones de ACS en el depósito de gas de Castor. Leer más..






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2/10/13

Carta de Patishtán: Seguimos adelante



Penal no. 5, San Cristóbal de las Casas
Chiapas a 30 de septiembre de 2013

Muy estimados compañer@s de las diferentes organizaciones, sindicales, colectivos y estudiantes de México y el mundo, por este medios aprovecho enviarles mis saludos combativos con el ánimo de la fe y la esperanza de seguir insistiendo siempre por la justicia.

Compañer@s agradezco por siempre sus dignas aportaciones por esta causa justa en la que siempre me han acompañado, el reclamo de mi libertad de este encarcelamiento injusto, pues bien como hemos visto la actitud del poder judicial de la federación conjuntamente con el primer tribunal colegiado de vigesimo circuito en Chiapas, hoy nuevamente marcaron y remarcaran la historia, la Historia de un México vacío y oscuro en donde sólo reina la corrupción, la ambición, el poder de ser servido, ahora nosotros los pobres, los del color de la tierra nos excluyen del Derecho a la Justicia.

Amig@s seguimos adelante nosotros llevamos la esperanza y la victoria, yo por mi parte todavía no me canso, ni estaré tranquilo, sino al contrario, porque sé que llegaré y llegaremos hasta la meta siempre. Bien herman@s tengan la fuerza de Dios y que siempre sean bendecidos por este camino Justo y Verdadero.

Vivir o Morir por la Verdad y la Justicia
FRATERNALMENTE
Preso político de la voz del Amate
adherente a la sexta del EZLN

Alberto Patishtán Gómez



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Tiempos de oscuridad, una historia de los golpes de Estado en América Latina

Este ensayo de Marcos Roitman es un descarnado relato del anticomunismo en América Latina. Obliga a revisitar el pasado de un continente desangrado por militares, políticos e intereses comerciales, un continente que ha batallado, y batalla, entre la libertad y la opresión.

Marcos Roitman Rosenmann
Desinformémonos

Gracias a la generosidad del analista político y académico Marcos Roitman Rosenmann, así como de la editorial Akal, ofrecemos a los lectores de Desinformémonos el epílogo de su nuevo ensayo, Tiempos de oscuridad, historia de los golpes de Estado en América Latina

Descarga aquí el epílogo, el índice, la portada y la contraportada del libro
Este ensayo ha querido describir y presentar de manera sucinta los golpes de Estado que en América Latina han condicionado la vida política, impidiendo la mayoría de las ocasiones el establecimiento de regímenes democráticos, plurales y alternativos al capitalismo dependiente. Han sido muchas las ocasiones frustradas, las esperanzas rotas y los sueños que han terminado en una pesadilla.

No he buscado hacer mención explícita de los múltiples horrores que acompañaron el establecimiento de dictaduras militares, pero fueron tiempos de oscuridad. El miedo se adueñó de la vida cotidiana. Hubo quienes vivieron largos años negando ser hijos, esposas o esposos de detenidos desaparecidos. Eran apestados sociales. Incluso, para protegerse, se prefirió construir una historia donde los abuelos relataban a sus nietos que sus progenitores se habían marchado al exterior. Otros negaron haber sufrido torturas, haber sido violadas o detenidos. Se rompió con el pasado.

Se trató de proteger a los más cercanos. También fueron momentos de solidaridad, compañerismo y afectos. La represión dejó al descubierto hasta dónde puede llegar la obsesión contra la izquierda, el socialismo-marxista. Sus militantes fueron considerados, al decir de los torturadores, animales que no merecían ninguna consideración. En la desnudez de la tortura nunca perdieron la dignidad, eso les hizo fuertes y resistieron. Son los sobrevivientes.

Pero hubo quienes, sin sufrir la tortura física, sufrieron la traición y la tortura psicológica. Debieron negar su historia para sobrevivir. La sociedad entera sufrió la persecución y enfermó, hasta el extremo de no reconocer los hechos. Nadie quiere ser responsable. Unos se escudan en la Guerra Fría, otros en su debilidad de carácter y otros simplemente callan o se justifican. Países enteros, como Chile, viven en una mentira. Hoy sigue vigente la Constitución de la dictadura aprobada en 1980, en medio de la sangría humana. En otros casos, directamente se pide el perdón y se fomenta el olvido. Ahí está el peligro. Por ello es necesario mantener en alto la necesidad de justicia, de imputar a los responsables de crímenes de lesa humanidad, de acabar con la impunidad.

En definitiva, de asumir las responsabilidades políticas. Tener valentía y no escudarse en la cobardía de leyes de amnistía o perdones espurios.

Memorias. Testimonio de un soldado,
escrito por el general Carlos Prats, es un libro de lectura imprescindible. Supera las 600 páginas con letra menuda. Es la historia de una vida dedicada a las fuerzas armadas, desde la juventud. El texto es la historia de un hombre que vivió con pasión cada una de sus vocaciones. La literatura, la diplomática, la política, lo familiar y sobre todo su pasión, la militar. Es un libro donde su reflejan dudas y una visión de la política chilena en tanto militar y más adelante como general en jefe de las fuerzas armadas. Sobresale el estilo literario, escritura clara y, por encima de todo, un conocimiento erudito de la historia de Chile. Es la visión de un militar constitucionalista, apegado a la legalidad y respetuoso del mandato salido de las urnas.

Pero en la lectura, hay algo que no cuadra, se destila un marcado antimarxismo y un temor al comunismo.

Ambas circunstancias marcaron su visión de Chile, al menos hasta el triunfo de la Unidad Popular. Pero en los tres años de gobierno popular cambió radicalmente su percepción. Asumió que ni comunistas ni marxistas eran enemigos de Chile. Sus elogios al presidente Allende, cuyo primer encuentro se produce a pocos días de su nombramiento en el entierro de su compañero de armas, René Schneider, asesinado en octubre de 1970, son desde luego dignos de militar cabal.

Carlos Prats amó a su pueblo y entendió que el gobierno de la Unidad Popular estaba comprometido con dicho ideal. Allí nació su lealtad con la vía chilena al socialismo y su presidente, Salvador Allende. No escatimó elogios a la Unidad Popular, ni puso en duda el patriotismo de Luis Corvalán, secretario general del Partido Comunista chileno. Sin embargo, su educación, enmarcada en la Guerra Fría, en el discurso antisubversivo, anticomunista, de miedo y terror, le hicieron dudar. Cualquier proceso político que portase banderas rojas y declamase palabras como imperialismo, reforma agraria, nacionalizaciones o Cuba, levantaba suspicacias.

La grandeza del general Prats radica en su capacidad para desaprender, darse cuenta de la maniquea visión presentada por la doctrina de la seguridad nacional. Fue un militar, sí, pero no un golpista. Tampoco un conspirador, ni un traidor. Por consiguiente, reunía todos los requisitos para ser odiado por la derecha chilena y sus correligionarios fascistas. Ellos sí, prendidos del anticomunismo visceral, pensaban en asesinar, desestabilizar y eliminar todo aquello que oliese a democracia, no digamos socialismo.

Tras el golpe, exiliado en Buenos Aires, será asesinado cumpliendo órdenes de Pinochet.

No fue el único caso de militar constitucionalista. En América Latina han existido y existen militares que defienden una política de desarrollo democrático, participativo, popular y antiimperialista.

No cabe duda han sido una minoría, pero sus nombres resaltan como vidas ejemplares. Liber Seregni en Uruguay, Jacobo Arbenz en Guatemala, apodado «soldado del pueblo»; Edgardo Mercado Jarrín en Perú, Juan José Torres en Bolivia o el ecuatoriano Richelieu Levoyer. Todos, con trayectorias límpidas, apegadas a una carrera militar donde sobresalen sus sueños de lograr la independencia nacional, soberanía política y emancipación de los pueblos latinoamericanos.

De una generación de militares democráticos, salió, en los años ochenta del siglo xx, la propuesta de crear la Organización de Militares por la Integración y Democracia de América Latina y el Caribe (OMIDELAC). Fundada en 1986, se constituyó en la respuesta latinoamericana a la doctrina de la seguridad nacional, la injerencia de Estados Unidos y violación de los derechos humanos cometidos sus «compañeros» de armas. Su programa actual incluye el principio de no intervención y la necesidad de lograr el desarrollo económico con justicia social, en paz y estabilidad democrática.

Muchos de ellos han sufrido atentados, otros han sido torturados, asesinados, vilipendiados y separados de las filas. No por ello han dejado de batallar. Son soldados demócratas que denunciaron las torturas, que alzaron la voz para evitar los golpes de Estado, que acudieron a las familias para informar sobre los detenidos y prestaron auxilio a las víctimas.

Sí, hay otros militares. Pero sus historias se han invisibilizado. Existe una deuda con ellos. ¿Cómo entender el envío de las cartas del general de la fuerza aérea, Alberto Arturo Bachelet, muerto en la tortura, remitidas a su mujer por alguno de sus custodios? En medio de las sesiones de tortura, hubo soldados que se revelaron, pagaron su osadía. Serían igualmente torturados y expulsados de sus filas.

En la sociedad civil nos encontramos con estadistas, políticos honestos, cuya utopía democrática ha sido servir al país bajo las banderas de la autodeterminación, la soberanía y el anticapitalismo.

Cuando han gobernado, las clases populares han sido las grandes protagonistas, impulsando la cultura, las letras, las artes y la dignidad emana de hombres y mujeres. Los programas de salud, educación, construcción de viviendas, trabajo digno, la identidad del pueblo, fueron reforzados. Los nombres sobran. También han sido víctimas y están sometidos a campañas de acoso y derribo. Han sufrido conspiraciones, atentados y, en algunos casos, han sido asesinados.

Vendepatrias
han urdido las acciones desestabilizadoras para evitar el avance social de los pueblos de «Nuestra América».

Coaligados con militares golpistas, llenos de odio, inquina y sobretodo anticomunismo, han emprendido golpes de Estado, frenando las aspiraciones de democracia y libertad de millones de ciudadanos que claman por ella. Las fuerzas armadas, salvo excepciones, no han estado a la altura de su cometido. Han preferido una posición subordinada y ser la mano ejecutora de las empresas transnacionales, los grupos económicos plutocráticos y las oligarquías terratenientes. Hoy ocupan un lugar secundario en el reparto, pero no por ello han dejado de mantener su ideología anticomunista.

Se siguen considerando salvadores de la patria, pero lo hacen en conversaciones privadas, bajo cuerda. De vez en cuando se escapa algún desliz. Pero conspiran y se sienten seguros con sus aliados naturales. Saben que no sufrirán bajas. La prueba de fuego, muchos de quienes empuñaron las armas contra el pueblo, siendo jóvenes oficiales, hoy son capitanes generales, coroneles o generales de estado mayor. Los enemigos están entre nosotros, señalaba Fidel Castro, en su viaje a Chile, teniendo como edecán a un tal Augusto Pinochet. Los golpes de Estado se han reestructurado en el siglo XXI. Presentan otra cara, más «amable», sin tanta parafernalia castrense. Sin embargo, fracasarían si tras ellos no existiese el beneplácito de las fuerzas armadas.

Son un poder fáctico. El nuevo golpismo está en marcha y en muchos países ha triunfado. No solo en América Latina, en Europa, Asia, África y Oceanía.

Si la finalidad de los golpes es torcer la voluntad de un pueblo, suprimir derechos y libertades, recibir órdenes del exterior y asumir los postulados de organismos internacionales, bancos, troikas, trasnacionales y del complejo industrial-militar, sin rechistar, el golpe constitucional triunfa sin disparar un solo tiro. Ese es el peligro al que nos enfrentamos. Desenmascararlos es labor de todos aquellos que se sientan comprometidos con la libertad, la justicia social, la democracia y el socialismo.

Publicado el 30 de septiembre de 2013

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1/10/13

El tumor de Patishtán “obliga a luchar más por su libertad”

“Padezco de una enfermedad, de un tumor cerebral, quizás por la misma injusticia que me ha tocado vivir en estos más 13 años de encarcelamiento”, explicó el preso tzotzil. Su libertad, más urgente que nunca, indican activistas. 

Alberto y su hija Gabriela
La grave enfermedad que padece el profesor tzotzil Alberto Patishtán, preso político en Chiapas, condenado a 60 años de prisión en un proceso penal que instancias de derechos humanos como Amnistía Internacional han descalificado, requiere radioterapia y cuidados especiales. Está confirmado que se se trata de un tumor cerebral, pero no que sea maligno, aclara el comité por su liberación.
Al Dabi Olvera
Desinformémonos 01/10/2013

México
. Alberto Patishtán informó que su situación de salud se agrava. El tumor de la cabeza que le fue operado hace casi un año requiere de sesiones de radioterapia, que durarán un mes y medio, indicó el preso tzotzil. Raúl Romero, del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, valora que el profesor encarcelado debe estar en libertad para afrontar en condiciones adecuadas su enfermedad, para lo cual la mejor opción es impulsar una ley de amnistía.

Al profesor Patishtán le diagnosticaron glaucoma en marzo de 2010. Fue hospitalizado por diez meses y se le recomendó tratamiento de por vida. Durante su estancia en la cárcel de máxima seguridad en Guasave, Sinaloa, se dijo que sufría de una carnosidad y después, en septiembre de 2012, le diagnosticaron el tumor. Además, padece diabetes.

El 25 de septiembre del 2012, Patishtán lanzó una carta en la que denunció públicamente atropellos y violaciones a sus derechos humanos, entre ellas negligencia médica y demora en la atención.  “Después de 12 años de encarcelamiento injusto, por el mal sistema de justicia, sólo me ha ocasionado una desgracia en mi vida (…) En la pérdida de nuestras familias, de bienes inmuebles y de padecimientos de enfermedades”, versa el escrito.

En la más reciente conferencia de prensa que ofreció, en el Centro de Reinserción Social (Cereso) 5 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el Movimiento del Pueblo de El Bosque, de donde es originario, le otorgó el reconocimiento de inocencia que no le otorgó el poder judicial. Patishtán volvió a hablar en el mismo sentido: “Los que cuentan con un poder económico, con las influencias, pues igual logran sus libertades. Tal vez por mi color, por mis carencias, por mi pobreza y por ser indio, me negaron mi libertad”.

“Padezco de una enfermedad, de un tumor cerebral, quizás por la misma injusticia que me ha tocado vivir en estos más 13 años de encarcelamiento”, explicó. “Pero hay que seguir luchando”. Recalcó que no pierde la esperanza: “El amor a la propia vida y a la justicia, están encima de toda cosa“.

Patishtán aseveró que su permanencia en la cárcel es una muestra solamente de la injusticia del sistema mexicano, y que si existiera justicia en México, la mitad de las prisiones estarían vacías.

El 12 de septiembre, el Primer Tribunal Colegiado de Circuito con sede en Tuxtla Gutiérrez ratificó la sentencia de 60 años contra el profesor tzotzil, acusado de participar en el homicidio de siete policías en el paraje Las Limas, Chiapas. El Tribunal destacó que el fallo no apelaba a si Alberto Patishtán era inocente o no. “Todo el proceso jurídico fue injusto y se ha violado la ley desde el principio”, asevera Rogelio Rueda, integrante del Comité por la Libertad de Alberto Patishtán.

Cuando se le pregunta qué sigue una vez que la máxima instancia judicial del país se negó a otorgar la libertad, Rueda explica que se seguirá insistiendo en el punto central: que el profesor es inocente. De acuerdo con el activista, la decisión no se enfocó a revisar las irregularidades del proceso. Sólo vio si la prueba podía modificar los criterios jurídicos. Quizás, opina, el Tribunal no se atrevió a otorgar el recurso de revisión de inocencia ya que hubiera dejado un precedente legal para que otras personas inocentes pudieran salir libres en México.

Rueda cree que el poder se equivocó gravemente en no reconocer las irregularidades que debieron conducir a la libertad del profesor tzotzil. “La situación de su tumor obliga a trabajar más intensamente para que se luche contra la enfermedad en las mejores condiciones”, alerta. “Lo más inmediato es evaluar las distintas opciones para que lleve su tratamiento en libertad”.

El Comité hace énfasis en que el Estado mexicano todavía tiene en sus manos hacer justicia para el profesor tzotzil. Si bien se  agotaron todas las vías legales en México, existe todavía la posibilidad de que Patishtán quede libre ya sea mediante el indulto, que corresponde al poder ejecutivo, mediante la amnistía, que corresponde al legislativo, o mediante la excarcelación por razones humanitarias debido a su salud.

Romero explica que con el fallo del Tribunal Colegiado con sede en Chiapas termina una etapa de la defensa de Patishtán. Antes el interlocutor era el poder judicial, y ahora se abren las opciones: “Es la misma lucha. Ahora hay otro interlocutor: La sociedad, la gente. Estamos convencidos  de que es la sociedad”, dice. “Y les pedimos que se sigan sumando a la exigencia de libertad de Alberto Patishtán. A los activistas, las organizaciones, a los maestros, a los jóvenes que están en paros en las facultades, pero también a las personas de a pie”

“No hay tarea imposible si una sociedad unida la hace su demanda”, opina Romero. En el caso Patishtan hay una lección, indica: que si las instituciones no cumplen, la gente debe hacerlo cumplir. “No son autónomas, se supone que representan a la gente”.

Hay ya diferentes actores políticos que piden el indulto para Patishtán, como el gobernador priísta de Chiapas, Manuel Velasco, y el ex candidato presidencial, Cuauhtémoc Cárdenas. También existe una propuesta de Ley de Amnistía para el caso de Patishtán, presentada por los senadores Zoé Robledo y Angélica de la Peña. El comisionado de la secretaría de Gobernación para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de México, Jaime Martínez Veloz, acordó con el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados impulsar una Ley de Amnistía, aunque no queda claro si es la presentada por los mencionados senadores.

Las iniciativas, indica Romero, son bienvenidas.  “Hay que empujar la amnistía porque es mejor medida. Se trata del poder legislativo y se supone que es  lo más representativo de la sociedad”, valora el pacifista. “La gente puede pedir con una carta a su legislador que exija la libertad de Patishtán”. Indica que  si el poder ejecutivo tiene una posición de partido y el judicial tiene una posición conservadora y legaloide, el legislativo puede ser un espacio más plural, además de que hay ahí indígenas y potenciales aliados.

“Frente a esta crisis de legitimidad del Estado, el legislativo está llamado a hacer justicia. El judicial ya tiene su factura. El Ejecutivo está deslegitimado de origen por la forma en la que llegó Peña Nieto”, opina Romero. “Una enfermedad así se puede empeorar y hasta deberse a las condiciones de vida en el penal. No se sabe, pero en las cárceles mexicanas no hay modo para librar esta batalla”, indica Romero, quien además apunta que  las mejores condiciones para dar la batalla contra la enfermedad se encuentran en la libertad.

Publicado el 30 de septiembre de 2013

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Trasladada al hospital la Pussy Riot en huelga de hambre en la cárcel

Tolokónnikova sostenía en una carta abierta que las presas son tratadas como esclavas

Nadezhda Tolokonnikova, la 'pussy riot' en huelga de hambre.
MAKSIM BLINOV (AFP)

AFP / El País 30/09/2013

Nadezhda Talokónnikova, una de las Pussy Riot encarceladas, ha sido trasladada al hospital en estado de gravedad debido a la huelga de hambre que mantiene desde el 23 de septiembre, según han informado altos funcionarios del Hospital, afiliado a la prisión.

Tolokónnikova fue condenada a dos años de prisión por haber participado en la 'oración-punk' en el altar de la catedral moscovita del Cristo Redentor, en la que las muchachas integrantes del grupo Pussy Riot pedían a la Virgen que echara al presidente Vladímir Putin del Kremlin.

En una extensa carta abierta, Tolokónnikova, de 23 años, contaba al iniciar su huelga de hambre que las presas son tratadas como esclavas, que deben trabajar 16-17 horas al día, desde las siete y media de la mañana hasta las doce y media de la noche y que, con suerte, pueden dormir cuatro horas diarias. Las obligan a trabajar casi todos los domingos y firmar que lo hacen por "voluntad propia".

Tolokónnikova también denunciaba que la administración penitenciaria se apropia de la mayor parte del dinero que ganan las presas con su trabajo. Así, "en junio de 2013 mi sueldo fue de 29 (¡veintinueve!) rublos [0,67 euros], en circunstancias que nuestra brigada cose diariamente 150 uniformes de policía. ¿Adónde va el dinero que obtienen por ellos?", escribía.

Después de que se publicara su carta abierta, que entregó a su marido cuando este la visitó, Tolokónnikova fue trasladada a una celda donde se encuentra sola con el fin de protegerla, según informaron las autoridades penitenciarias.

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Información relacionada:

Trasladan a un hospital a la Pussy Riot en huelga de hambre

La activista Nadejda Tolokónnikova, que lleva sin comer seis días, había denunciado esta misma semana torturas en las prisiones rusas

La encarcelada integrante del grupo punk ruso Pussy Riot Nadezhda Tolokónnikova, que comenzó el pasado lunes una huelga de hambre en la prisión donde se encuentra, fue trasladada hoy a un hospital, confirmaron las autoridades penitenciarias rusas.

"Por recomendación de los médicos, Tolokónnikova aceptó ser trasladada al hospital para una vigilancia dinámica de su estado de salud", explicó a las agencias rusas un portavoz del Servicio Federal de Prisiones ruso para la república de Mordovia, donde la joven cumple su condena a dos años de prisión. Leer más en Público.es

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