26/1/13

ELLOS Y NOSOTROS. V.- LA SEXTA.

ELLOS Y NOSOTROS.
V.- LA SEXTA.

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO.
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Enero del 2013.

Para: l@s compañer@s adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en todo el mundo.

De: Las zapatistas, los zapatistas de Chiapas, México.

Compañeras, compañeros y compañeroas:

Compas de la Red contra la Represión y por la Solidaridad:

Reciban todas, todos, el saludo de las mujeres, hombres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, los más pequeños de sus compañeros.

Hemos decidido que nuestra primera palabra especialmente dirigida a nuestr@s compañer@s de la Sexta, sea dada a conocer en un espacio de lucha, como lo es el de la Red contra la Represión y por la Solidaridad.  Pero las palabras, sentimientos y pensamientos que aquí se dibujan tienen como destinatario también a quienes no están presentes.  Y, sobre todo, son para ell@s.
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Quisiéramos agradecer el apoyo que han brindado a nuestras comunidades, a nuestros compañeros bases de apoyo zapatistas y a los compas adherentes presos en Chiapas, durante todo este tiempo.

En nuestro corazón están guardadas sus palabras de aliento y la mano colectiva que se enlazó a la nuestra.

Estamos seguros que uno de los puntos a tratar en su reunión será, o ha sido ya, el levantar una gran campaña en apoyo al compa Kuy, para denunciar la agresión de que fue objeto y demandar justicia para él y para todos los lesionados en esa fecha, y para exigir la libertad absoluta de todos los detenidos en la Ciudad de México y en Guadalajara en ocasión de las protestas contra la imposición de Enrique Peña Nieto como titular del ejecutivo federal.

No sólo, pero también es importante que esa campaña contemple el recabar fondos para apoyar al compa Kuy en los gastos de hospitalización, y en los de su posterior recuperación, que las zapatistas y los zapatistas deseamos pronta.

Para apoyar esa campaña de fondos, estamos mandando una pequeña cantidad de dinero en efectivo.  Les pedimos que, aunque pequeña, la sumen a la que vayan reuniendo para nuestro compañero de lucha.  En cuanto podamos reunir más, se la haremos llegar a quien ustedes designen para ese trabajo.
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(TEXTO OCULTO.  Para leer la carta completa, dar click en el siguiente link: ELLOS Y NOSOTROS. V.- LA SEXTA.)
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(TEXTO OCULTO.  Para leer la carta completa, dar click en el siguiente link: ELLOS Y NOSOTROS. V.- LA SEXTA.)
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La Sexta es una convocatoria zapatista.  Convocar no es unir.  No pretendemos unir bajo una dirección, ni zapatista ni de cualquier otra filiación.  No buscamos cooptar, reclutar, suplantar, aparentar, simular, engañar, dirigir, subordinar, usar.  El destino es el mismo, pero la diferencia, la heterogeneidad, la autonomía de los modos de caminar, son la riqueza de la Sexta, son su fuerza.  Ofrecemos y ofreceremos respeto, y demandamos y demandaremos respeto.  A la Sexta un@ se adhiere sin más requisito que el “no” que nos convoca y el compromiso de construir los “sí” necesarios.
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(TEXTO OCULTO.  Para leer la carta completa, dar click en el siguiente link: ELLOS Y NOSOTROS. V.- LA SEXTA.)
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Para terminar esta misiva (que, como es evidente, tiene la desventaja de no tener un video o una rola que la acompañe y complete en su versión leída), queremos mandar el mejor de nuestros abrazos (y sólo tenemos uno) a los hombres, mujeres, niños y ancianos, grupos, organizaciones, movimientos, o como cada quién se nombre a sí mismo, que en todo este tiempo no nos alejaron de sus corazones, y resistieron y apoyaron como compañeras, compañeros y compañeroas que somos.

Compas:

Somos la Sexta.

Nos va a costar mucho.

No serán menos nuestros dolores al abrirnos a los que en el mundo duelen.  El camino será más tortuoso.

Batallaremos.

Resistiremos.

Lucharemos.

Moriremos tal vez.

Pero una, diez, cien, mil veces, siempre venceremos siempre.
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Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del

Ejército Zapatista de Liberación Nacional

La Sexta-EZLN.

Subcomandante Insurgente Marcos.

Chiapas, México, Planeta Tierra.

Enero del 2013.
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P.D.- Por ejemplo, la contraseña para ver este escrito en la página es, como es evidente, “marichiweu“, así, con bajas y empezando a la izquierda.
ltima actualización 29/01/2013).
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Escucha y ve los videos que acompañan este texto:


“Cumbia Zapatista”, del grupo “Sonido Psicotropical”. Parte del disco “Rola la lucha zapatista”. ¡A mover el bote a ritmo de cumbiaaaaa!
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“Nadie mira”, del grupo “RABIA”. Con Iker Moranchel, Guitarra y voz. Alejandro Franco, Batería y voz. Manco, Bajo. Cámara, Sara Heredia. Edición, Eduardo Vargas, Grabado y editado en Gekko Audiolab, México DF, Julio 2012. También en el disco “Rola la lucha zapatista”. ¡Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrock!

Fuente: Enlace Zapatista
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(Cartas y comunicados anteriores):
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Sin palabras, la marcha de los zapatistas
(Documentos, vídeos, imágenes, .. del 21 de diciembre de 2012)

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¿Escucharon?
(Mensaje del EZLN). COMUNICADO DEL COMITÉ CLANDESTINO REVOLUCIONARIO INDÍGENA-COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL del 21 de diciembre del 2012.

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Desde la cárcel, Héctor Llaitul: “Un pueblo oprimido tiene derecho a la rebelión”

Enero de 2013
Juan Jorge Faúndes- Clarín


En esta extensa entrevista desde la cárcel, el líder de la CAM, Héctor Llaitul, afirma que la coordinadora cree en la legítima autodefensa como una forma de acción política. La CAM, dice, ha sido la primera organización mapuche que ha reivindicado el uso de la violencia, la ha argumentado y justificado con sendos argumentos políticos, prácticamente irrefutables, desde la perspectiva de un Pueblo ocupado y oprimido.

El actual Estado Capitalista globalizado o neoliberal, afirma Llaitul, "es un Estado militarizado por naturaleza, lo que nos da el derecho a rebelarnos y a defendernos".

¿Por qué razón la CAM ha sido tan enfática al condenar el atentado incendiario de Vilcún con resultado de muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay?


Por una cuestión política y ética, sin embargo, he leído el comunicado al que usted hace referencia y éste no se refiere a la situación particular de la muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay, más bien da cuenta de una situación general.

En esos términos, y respecto de una cantidad de hechos, que han involucrado la muerte de personas, así como quemas de galpones y viviendas de campesinos chilenos y escuelas, que han ocurrido en zonas de conflicto, las hemos rechazado categóricamente, principalmente, por una cuestión política, al respecto, la posición de la CAM ha sido muy clara.

Efectivamente, podrían tratarse de hechos comunes, y esperamos que así sea, lo claro es que la mayoría han sido adjudicadas, intencionadamente, a la CAM, desde el incendio de Carahue a principios del 2012.


En el caso de Vilcun, existen otras características, por tratarse de una familia de descendientes de colonos en conflicto con las comunidades del sector, algunos de ellos son grandes latifundistas y otros sólo parceleros, por esta razón lo lógico era esperar alguna declaración al respecto que aclarara lo hechos.

Cuando las acciones no son adjudicadas y explicadas, o al contrario tampoco son rechazadas y sólo reina el silencio, queda un manto de dudas y confusión, y para eso estamos los dirigentes, para dar cara, para argumentar, lo que no significa declararse culpable. Si nadie las adjudica podemos suponer que son autoatentados, que fue un delito común, que hay infiltrados, etc. etc.


Le doy un ejemplo, cuando ocurrieron los hechos en Choque se hablaba de una "emboscada a un Fiscal" lo que confundió a las comunidades del sector y por temor guardaron silencio, pero cuando fui detenido lo primero que hice fue asumir dicha acción y explicarla como lo que realmente era, un enfrentamiento. Algunos familiares de los presos y parte de la comunidad se indignó conmigo, pero luego lo entendieron pues era lo que había que hacer y el tiempo nos dio la razón. No estamos para engañar a nuestro pueblo.

Como CAM creemos en la autodefensa y nos ha costado años legitimarla como una forma de acción política, hay hechos que echan por la borda todo el camino recorrido y afectan a nuestro pueblo en su conjunto.


La CAM ha sido la primera organización mapuche que ha reivindicado el uso de la violencia, la ha argumentado y justificado con sendos argumentos políticos, prácticamente irrefutables, desde la perspectiva de un Pueblo ocupado y oprimido, violencia reconocida inclusive en el ámbito internacional como el derecho a la rebelión y que ha obtenido la simpatía de amplios sectores.

Sumado a lo anterior, el actual Estado Capitalista globalizado o neoliberal, es un Estado militarizado por naturaleza, lo que nos da el derecho a rebelarnos y a defendernos.


Los argumentos existen, los objetivos para nosotros como organización están claros y son de conocimiento público. Entonces, si hay otras expresiones del movimiento mapuche que piense que atacar campesinos o parceleros, a supuestos "testigos protegidos", quemar escuelas etc. son una acción política, que lo diga y argumente sus razones, les emplazamos a que lo expresen públicamente y cómo creen que esto contribuye al proceso de reconstrucción mapuche y a un proyecto de Liberación Nacional.

Ahora bien, debemos dejar en claro que a este gobierno y a los empresarios, no les interesa la defensa de estos sectores involucrados en el conflicto. Ellos, los representantes del poder, se involucran cuando las expresiones de resistencia afectan realmente sus intereses y solo utilizan el discurso en defensa de parceleros y agricultores, para crear las condiciones mediáticas, para incriminar y reprimir a los sectores mapuche anticapitalistas.


Respecto de las acciones de resistencia, sabemos que todas involucran riesgos, sobre todo las de mayor envergadura, riesgos que sólo pueden aminorarse a través de la planificación y la disciplina militante, y si aun así ocurre un hecho fortuito y lamentable, la obligación de los responsables de dicha acción es afrontar con la verdad y clarificar los hechos.

La CAM ha debido descartarse, desde un tiempo a esta parte, de algunas acciones por las razones políticas que le he mencionado y porque la experiencia nos dice que cuando ningún grupo o sector quiere pagar los costos de alguna acción errática o ésta no logra la simpatía de la opinión pública, lo más fácil es decir que son "autoatentados" o simplemente callar cuando el Gobierno acusa a la CAM.


La CAM ha asumido y asumirá las situaciones y acciones en las que participa, y los costos que esto implica. Lo ha hecho en forma pública, a través de voceros políticos y/o a través de comunicados clandestinos de los propios ORT.

Usted, en su libro Weichan habla de una ética de la acción política, ¿podría referirse con más detalle a este punto?


En este punto, lo primero que podemos decir es que la existencia de una ética de la acción política está en correlación directa con un proyecto de liberación propio, por tanto, a los lineamientos políticos estratégicos que en sus distintas aristas conllevan una conducta, un quehacer, una actitud para materializar la línea.

En lo referido específicamente al ámbito de las acciones de resistencia, éstas deben tener un fuerte componente valórico que además de instalar el derecho a la violencia de los oprimidos, se sobreentienda en la necesidad de lograr cambios para el logro de justicia y dignidad. Desde esta perspectiva, partimos del hecho de reconocernos mapuche, como un pueblo que antaño forjó una sólida cultura cosmovisionaria basada en lo espiritual en donde el respeto por la vida es la esencia, y no solo por la vida de las personas, sino de todos los demás seres de la naturaleza y de las distintas fuerzas espirituales en los diversos estadios del Mundo Mapuche. De hecho, partimos creyendo en que un ser no muere en su totalidad, sino que seguirá existiendo y en articulación con la vida en el aquí y ahora, por eso, cuando nuestros viejos -aún hoy- cortan un árbol, deben enseguida plantar un brote y cuidar su crecimiento, es una relación con todo. Es el respeto por el ser humano, por la mapu y la biodiversidad, toda nuestra inspiración. Ahora, al momento del quehacer en la lucha actuamos en concordancia.


De partida, no utilizaríamos la violencia si no existiera opresión e injusticia, y cuando se hace, se trata de respetar al máximo los principios, partiendo por identificar claramente al enemigo estructural, el poder económico y la oligarquía comprometida con el despojo del Wallmapu.

También se debe considerar análisis de la realidad en todas sus dimensiones, para que las acciones sean efectivamente un aporte y que estas enlacen con la acumulación de fuerzas necesarias para avanzar en nuestras propuestas. Por lo mismo es que se identifican acciones que claramente no contribuyen. Como organización, hemos definido claramente que nuestro enemigo principal es el capital nacional y trasnacional que hoy continúa la expoliación de nuestro territorio y nos condena al exterminio. Por tanto, la direccionalidad de nuestra lucha ha sido esa y no otra.


La ética de la acción política es la inspiración de los weichafe, ya que esta se fundamenta cuando entramos en un proceso de autoafirmación mapuche. Es la identidad, es nuestra cultura, la espiritualidad. Eso nos retrotrae al tiempo de los antiguos Reche, quienes se ordenaron a los principios emanados del Ad Mapu, del itrofilmogen.

¿Siempre los Órganos de Resistencia Territorial (ORT) de la CAM reivindican sus acciones?


Anteriormente, no siempre los ORT las reivindicaban, pues era la CAM la única organización que realizaba acciones de dicho tipo en zonas de conflicto, por lo que muchas de ellas se explicaban por sí solas, aunque siempre el discurso oficial y los medios trataban de desvirtuarlas. Sin embargo, ahora es prácticamente una obligación reivindicarlas, para diferenciarlas de otros hechos, pero en el último tiempo se me ha señalado que estos comunicados no son difundidos por los medios de comunicación, nos parece que con el objeto de invisibilizar la confrontación real con el sistema capitalista planteado por la CAM.

Adjudicarse una acción de resistencia no significa aportar al trabajo del enemigo; al contrario, es, en primer lugar, capitalizarla para la lucha del territorio en donde se realiza y para el proyecto del pueblo mapuche en su conjunto. En segundo lugar, con el objeto de salvaguardar la seguridad de otros grupos mapuche y finalmente, para subir la moral combativa de las comunidades y terminar con el recurso de la victimización del que tanto abusan algunos dirigentes mapuche.


Pero debe quedar claro, son los ORT los únicos encargados de reivindicar sus acciones, entregando en lo posible los componentes y argumentos de sus expresiones. En muy contadas ocasiones es la dirección de la CAM o su vocería, la que se pronuncia al respecto.

¿Cuando en el comunicado en el que deslinda su responsabilidad por el incendio con resultado de muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay, la CAM se refiere a "acciones erráticas" de grupos "ajenos a nuestra organización", se refieren a esos grupos, ex CAM, "desprendidos" de Ercilla, Vilcún y LleuLleu que también mencionan en el comunicado, o se refieren a grupos cuya real identificación usted y la CAM desconocen?


Como vocero de la CAM debo asumir dicho comunicado, aunque pienso le faltó claridad y se prestó para la confusión e interpretaciones mal intencionadas, razón por la cual se realizó uno más claro y elaborado. Aquí, quisiera precisar. Una cosa es descartar responsabilidades del hecho en Vilcún y otra fue expresar una realidad objetiva que sufrió la organización en un momento dado.

La CAM, al manifestar su descarte y señalar que a partir del año 2011 ya no tiene presencia orgánica en algunas zonas, no deslinda responsabilidades en alguna comunidad o sector en particular. Por lo demás el Gobierno y sus servicios conocen perfectamente esta situación y lo sabe también a través de algunas páginas mapuche.


Respondiendo a su pregunta, cuando se habla de esta serie de "acciones erráticas", ocurridas en zonas en conflicto, claramente, dice el comunicado, nos referimos a grupos "ajenos a nuestra organización", es decir, a grupos cuya real identificación la CAM desconoce, por una razón obvia, ya no tenemos presencia orgánica en dichas zonas.

Por un tiempo, no realizamos ningún pronunciamiento respecto de estos hechos, pero a estas alturas y considerando la gravedad de algunos y sus efectos negativos para la lucha mapuche, la CAM ha tomado una postura clara de deslinde. La decisión de afrontar y apartarse de estas acciones es categórica y será una constante en adelante.


Por lo anterior, emplazamos a nuestros hermanos y hermanas, con quienes tenemos diferencias, a dejar de autoengañarnos con el recurso de los "autoatentados", que por cierto existen, pero no son la constante, pues dicho argumento sólo genera confusión.

La CAM ha definido afrontar la realidad y hacer los esfuerzos posibles por llamar a la rectificación, emplazando si es necesario, pues en esta lucha estamos muchos comprometidos, sobre todo aquellos que con mucho esfuerzo, hasta el sacrificio, se las han jugado por instalar las legítimas expresiones de resistencia y autodefensa de nuestro pueblo para avanzar hacia la liberación nacional.


Cuando hablan en el mismo comunicado de "la tesis de la infiltración derechista" ¿Qué elementos de prueba pueden exhibir además de la evidente funcionalidad del hecho a los intereses de la derecha? ¿Pueden tener que ver con las Juntas de Vigilancia Rural que promueve, organiza y asesora el gobierno regional a través de Carabineros? ¿Con los comandos paramilitares autollamados "Trizano"? ¿Con organismos de inteligencia?

Nos referimos a estos últimos y también a quienes, desde el empresariado, latifundistas y la derecha, a través de dinero y la cooptación, reclutan gente en grupos cercanos o incluso al interior del movimiento mapuche, en calidad de "colaboradores" que actúan solapadamente y les podría permitir azuzar acciones sin discriminación de objetivos y consecuencias. Esta realidad ha quedado develada en variados juicios, ya son una constante desde hace años.


Creemos que el Gobierno y sus organismos, o el empresariado y oligarquía, están absolutamente comprometidos con este tipo de acciones, ya sea por infiltración u omisión, en espera que algo ocurra para crear el montaje, montajes que ya tienen una direccionalidad previa, la CAM.

Un ejemplo, en Antiquina-Cañete, se trató de vincular la muerte de Zapata con una acción de un ORT en Tranaquepe-Tirua, para lo cual hasta el Ministro Chadwick viajaba al lugar en ese mismo momento, pero cuando se hizo imposible vincular ambos hechos, el Ministro no viajó y todos se olvidaron de este cuidador asesinado, es decir, no resultó el montaje, no se pudo involucrar a la CAM, entonces da lo mismo.


Lo de las juntas de vigilancia rural tienen su propio curso y ha sido lo normal y comprensible en el marco de la confrontación. Obviamente están al servicio del poder de dominación en la zona, expresado en los intereses de las forestales y los latifundios, en menor grado los agricultores, donde su justificación obedece a responder a la defensa de particulares y campesinos, pero todos saben que detrás de ellos están los empresarios y la gente de derecha, y sus objetivos son claros en defensa de los intereses del empresariado. Ellos son muy básicos y se mantienen en sus circuitos, no tienen la capacidad de infiltrar e intervenir, más bien son identificables.

De los grupos paramilitares de derecha, por ahora no existe tanta constancia. En cierto momento fueron activos, pero al parecer para el gobierno de turno resultan contraproducentes y pueden traer consecuencias a su propio gobierno. Esto no quiere decir que no estén tratando de armarse y de organizarse en contra de nuestro pueblo, siempre están muy presentes en las distintas esferas de la represión, pero en lo que a operaciones complejas se refiere, no existen antecedentes concretos
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Después del atentado de Vilcún se han producido ataques de encapuchados a la lonco Juana Calfunao y han sido incendiadas algunas escuelas. Da la impresión que ello no corresponde a ningún patrón de acciones provenientes de organizaciones mapuches, por radicales que sean... ¿Qué opina usted?

Sobre algún ataque a la lamngen Calfunao, no tenemos antecedentes salvo lo que ella ha denunciado en conjunto con su familia, lo cual ciertamente proviene de sectores extremos que confrontan con esta comunidad.


Respecto de algunas escuelas incendiadas, creemos que estas responden a dos tipos de patrón de acción. Por un lado, entenderlo como hechos en donde han tenido responsabilidad grupos de antimapuche, ligados principalmente a parceleros y colonos que residen cercanos a algunas comunidades, que pretenden con dichos hechos enlodar la lucha mapuche y de paso hacerse notar como grupos de choque. Esta situación es así, cuando las escuelas están muy validadas por la comunidad y en ellas trabajan miembros destacados y respetados por éstas.

Otras escuelas, pudieran ser objeto por representar el colonialismo ideológico - cultural del winka, por lo cual, se piensa, hay que sacarlas de las comunidades, así también respecto de algunas iglesias evangélicas y sedes comunitarias en donde se funciona con lógica occidental. En este sentido, nosotros podemos decir que no es que no compartamos el análisis de fondo y sus efectos, más bien, nos apartamos de ellas, porque pensamos que hoy debemos sobreponer el diagnóstico, el análisis para dar curso a líneas de expresión estratégica que identifican bien el problema de contradicción con el sistema capitalista y a todo lo referido al entramado del poder. Luchando contra las estructuras de poder real, expresado hoy en la disputa territorial que tenemos con el empresariado forestal, hidroeléctricos, etc. y con latifundistas, descendientes de colonos, que persisten en sostener un andamiaje de territorialidad usurpada.


¿Cree posible que más que acciones erráticas o de infiltrados derechistas, existan algunos grupos radicalizados de jóvenes weichafe con menos experiencia política, cuyo interés sea polarizar el conflicto al incentivar la violencia por ambas partes y cerrar cualquier opción de diálogo?

Efectivamente, puede que existan grupos radicalizados de jóvenes mapuche. Esta situación es posible porque en nuestra juventud existen muchos factores de injusticias, discriminación, racismo y abusos que favorecen el desapego y las reacciones emocionales.


No solo se trata de que estos grupos tengan poca experiencia política o estén influenciados externamente, sino también porque en sus comunidades no han existido procesos de maduración de elementos ideológicos y culturales, que fortalezcan el trabajo y lucha en pos de nuestros derechos, lo que es responsabilidad de los lonko y dirigentes. Hemos observado que producto de estas insuficiencias muchas de las manifestaciones radicales terminan en negociaciones con el Estado, inclusive con la derecha económica y política.

Nosotros en la CAM conocemos estas realidades, ya que provenimos de comunidades y nos hemos pasado décadas construyendo desde ahí. Por eso fuimos muy enfáticos y categóricos en poder construir un referente político propiamente mapuche, que recoja el legado de lo mejor de nuestros antepasados, tratando siempre de evitar la infiltración y/o la intervención de agentes externos, así como de la influencia de organizaciones y partidos de la orientación que sea, porque las consideramos no mapuche, de tipo occidental, impropias para nuestra reconstrucción y lucha.


Hoy evidenciamos mucho intervencionismo en las comunidades y no solo del Estado o de las mismas forestales y sus planes de buena vecindad, que contrata hasta antropólogos y otros profesionales, también de otros sectores políticos, activistas que tienen sus propios intereses, muchas veces ocultos, difusos. Es más, muchas de las comunidades movilizadas y autoproclamadas autónomas, están cruzadas por esta realidad. Sinceramente, creemos que son varios los sectores que deberían asumir su cuota de responsabilidad en lo que está ocurriendo.

Nosotros creemos que esto sólo se puede contrarrestar con un verdadero proceso de autoafirmación en lo ideológico político pero, principalmente, en lo cultural y valórico, para evitar así que el enemigo y otros intereses nos desvíe del proceso de lucha propio. Esto implica seguir aumentando la capacidad ideológica, estudiando, debatiendo, organizándose.

Nosotros decimos, escuela ideológica, trawun, llellipun, newen, kimun, feyentun.


El ministro Secretario General de la Presidencia, Cristián Larroulet, aseguró en una entrevista a Canal 13 que "...estamos en presencia de un grupo terrorista organizado, con métodos terroristas, con nexos internacionales que provienen con capacitación, con entrenamientos y con contactos con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)..." ¿Qué opinión le merecen esos dichos? ¿Tienen algún asidero? ¿Qué puede decir de la CAM y las FARC?

Sobre los dichos de este ministro no procede realizar ningún tipo de comentario, porque no se ajustan a la realidad y solo son parte de esta fuerte campaña de demonización del movimiento mapuche.


Por ahora, lo que debiera importar es que no hay pruebas, son solo deducciones malintencionadas y mucho estigma.

Lo que sí existe en la CAM, son hermanas y hermanos consecuentes, sacrificados, anónimos y desinteresados, lejanos a la farándula mapuche y que se esmeran día a día por su pueblo.

Es un orgullo que el Gobierno piense que la CAM es un enemigo poderoso, pese a que somos sólo una expresión del pueblo mapuche, bajo constantes golpes y encerronas, no sólo de parte de nuestro enemigo político estratégico sino también de grupos anti CAM cercanos y al interior del movimiento mapuche.


El gobierno, además de aplicar la Ley Antiterrorista a los autores del atentado de Vilcún, nombró a Francisco Ljubetic como fiscal especial, formó un equipo jurídico también especial, mandató a la ANI a coordinar información con Inteligencia de las FF.AA., aumentó la dotación policial y creó una zona de control diurna y nocturna... ¿Qué opinión le merece todo ello?

La ley antiterrorista, amenaza de estado de excepción, fiscales especiales, equipos policiales de elite, ANI, inteligencia, militarización de las zonas en conflicto, dan cuenta de un tipo de abordaje del tema mapuche de carácter absolutamente represivo, que no se condice con el discurso de perseguir solo a grupos específicos. Lo que verdaderamente ocurre y lo que se observa es un verdadero estado de sitio en la denominada "Araucanía". Definitivamente, estamos en presencia de un verdadero Estado dictatorial, una dictadura militar, así con todas sus letras. Basta pasar por fuera de las comunidades para darse cuenta de la cantidad impresionante de puestos de vigilancia, control, campamentos y agentes encubiertos. En otros términos cascos militares, armamento de grueso calibre, tanquetas, sumado a un clima de beligerancia que el Estado chileno no puede negar. Y si a esto sumamos la serie de hechos en la que se actúa con arbitrariedad frente a las comunidades, restringiendo los derechos más básicos de la población mapuche, no hay duda de que estamos frente a un estado de opresión absoluto.


Al hacer un diagnóstico de la realidad que se vive en muchas comunidades concluimos que la situación es de violencia generalizada. No tan solo son los frecuentes allanamientos, también los cercos comunicacionales, incursiones nocturnas, operaciones encubiertas o de inteligencia, etc. Lo que trae como efecto, indesmentiblemente es terrorismo de Estado en Wallmapu, manifestándose concretamente en que muchas familias no pueden desarrollar normalmente sus actividades, ni siquiera pueden dormir tranquilos en sus hogares y los jóvenes optan por no dormir en las casas, lo que incluye una serie de traumas y secuelas en niños menores que asimilan el miedo y la confrontación.

Esta es la realidad concreta en las diversas zonas mapuche, sobre todo aquellas que se encuentran movilizadas por sus derechos. Sin embargo, el Gobierno, que no puede desconocer esta situación, se encuentra obsesivamente empañado en mostrar otra realidad, ocultando y distorsionando los hechos. Por ahora sus esfuerzos están en demonizar al movimiento mapuche, captar apoyo para la represión indiscriminada y dotarse de los instrumentos jurídicos y políticos, mucho de ellos fascistas, para afrontar al pueblo mapuche.


¿Considerando la diversidad de posturas al interior del pueblo mapuche, cuál cree usted que son las partes reales en pugna hoy y los intereses que están defendiendo en el llamado conflicto mapuche? ¿Cree que puede haber una salida en que los intereses de todas las partes en pugna sean satisfechos total o parcialmente? ¿Cuál es a su juicio una salida realista y política a la situación que hoy se vive en el Wallmapu?

Efectivamente existe una diversidad de posturas al interior del pueblo mapuche, lo cual es normal y legítimo que así suceda, eso sí lo que nosotros definimos y agrupamos como activas reciben la denominación de Movimiento Mapuche autónomo. Nosotros somos una expresión más dentro de este abanico de posiciones. Ahora bien, hay que diferenciar entre las expresiones que sí tienen un constructo ideológico y político como para levantar una propuesta y/o un proyecto de lucha y las diversas otras expresiones autodenominadas autónomas que aún no están bien definidas. También es evidente que en el último tiempo estas expresiones han aparecido con mayor fuerza y más radicalizadas, pero que deben entrar también al debate, a la construcción ideológica.


Nosotros creemos que a estas alturas sería bueno sacar una radiografía lo más asertiva posible del movimiento mapuche en la que vaya quedando más claro cuáles son los verdaderos planteamientos y líneas de acción de cada agrupación, esto en aras para una mejor comprensión y definiciones creando así las condiciones de un debate interno al interior de nuestro pueblo que favorezca el proceso de lucha.

Por ahora, nosotros identificamos algunos referentes que se han posicionado en el ámbito del quehacer político Mapuche, más claramente los que tienen su postura frente al Estado y la forma en cómo se relacionan con el poder, situación que los hace elaborar ciertas propuestas y ámbitos de acción; se debe reconocer que solo algunas expresiones han sido abiertas y públicas en sus propuestas respecto a una salida realista y política para la actual situación.


A mi juicio en el corto plazo no veo una salida realista y política a la situación que se vive hoy en el Wallmapu. Aquí hay un problema estructural con fuertes intereses económicos territoriales. Es una confrontación entre nuestro Pueblo Nación y un Estado Capitalista. Entonces, al observar las últimas iniciativas de parte de este gobierno, estamos nuevamente en presencia de líneas absolutamente desacertadas, que de seguro no son por desconocimiento, sino que orientadas e intencionadas en volver a engañar a nuestro pueblo y a su vez a la ciudadanía que también clama por justicia para los mapuche.

No solo se persiste en las "soluciones" cortoplacistas en el marco de la integración forzada, sino que se reinstalan con este gobierno de derecha medidas que buscan claramente generar el aniquilamiento de nuestra identidad y cultura mapuche, en correlato con políticas que favorecen procesos de inversión capitalista en zonas mapuche. Así entendemos la porfía de reinstalar la represión indiscriminada y masiva a nuestro pueblo, y la serie de engaños ya enunciados ampliamente.


Por tanto, como no existe la voluntad de parte del Estado de resolver los temas de fondo que para nosotros son de territorialidad y autonomía para la nación mapuche, a nuestra expresión y organización no nos queda más que seguir en la senda de la resistencia y en el quehacer político ideológico para lograr la acumulación de fuerzas necesarias y así instalar las bases para la liberación, siempre sustentado a nuestros derechos históricos y políticos que son finalmente territoriales. Estamos y vamos por la reconstrucción Nacional Mapuche y por la Liberación definitiva de las estructuras de dominación, razón por la cual prevemos un largo proceso de lucha, la que por cierto debe ser eminentemente política y estratégica, cuidando lo que más se puede aspectos centrales de nuestra propuesta autonomista, anticapitalista y revolucionaria, siendo también una tarea cuidar los contenidos de las propuestas, esfuerzo que debe ser en conjunto con las demás fuerzas que están por la reconstrucción nacional.

Sinceramente, creemos que cuando nuestro pueblo haya recuperado suficiente territorio y tengamos la fuerza necesaria para su defensa, se darán las condiciones para una mayor tratativa con el Estado y este será en el terreno político.


¿De qué manera la huelga de hambre en que usted y sus compañeros están empeñados aporta a la solución del conflicto?

La verdad es que las huelgas de hambre en las que nos hemos involucrado como CAM no buscan precisamente la solución del conflicto, éstas más bien obedecen a denunciar situaciones extremadamente graves en cuanto a la violación de nuestros derechos como presos políticos y que se refieren a lo injusto de estos procesos, a las irregularidades y a las persecución de que hemos sido objeto permanentemente por parte del estado representado hoy por el gobierno de turno.


En los hechos, es en los procesos en contra de los militantes de la CAM es donde más se refleja la saña en que se persigue a los mapuche. Actualmente somos la expresión más concreta de persecución a la causa mapuche. Persecución que es política y que en ocasiones escapa a los límites conocidos en materia de respeto a los DDHH.

Solo para graficar un poco, podemos enunciar que fuimos procesados y condenados con la utilización de la Ley Antiterrorista, fuimos objeto de doble procesamiento, violación del principio NON BIS IN IDEM. Seguimos bajo la amenaza de nuevos procesamientos, con la obsesiva intención de vincularnos a "ciertos hechos", lo que nos arroja la probabilidad de montajes y/o operaciones de inteligencia para el efecto. En este preciso momento soy objeto de un traslado ilegal, forzado a otro recinto penal para aislarme de las comunidades y sectores que solidarizan con nuestra situación carcelaria. Existe la idea del castigo, por ser sostenedor de las ideas y planteamientos de nuestra organización y cada vez que el conflicto se agudiza determinan medidas que a nuestro juicio son claramente una forma de persecución política. El aislamiento, la separación, la restricción de visitas, el monitoreo constante, los castigos, son expresiones de persecución política impuesta por el Estado. En definitiva, es la suma de las irregularidades y vulneración de mis derechos, lo que ha obligado a permanecer constantemente en largos periodos de huelga de hambre, es mi forma de seguir luchando desde las cárceles del estado chileno. Ahora bien, también se debe entender que las huelgas de hambre se inscriben en lo que al proceso se refiere, ya que siempre se están vinculadas con las luchas de las comunidades y por los derechos políticos y territoriales de nuestro pueblo.


¿Por qué la CAM es perseguida política y judicialmente?

Bueno, es por nuestros planteamientos políticos e ideológicos, lo que, como ya hemos dicho, están claramente plasmados en el proyecto político y estratégico, el cual fue elaborado hace ya 14 años y en el no solo se da contenido del proceso, sus argumentos, las definiciones, sino que explica lo que se iba a desarrollar. Ahora bien, remitirse a ese documento y su análisis dan una explicación de la postura de la CAM, de sus líneas de acción, y es más, da cuenta de los principios que inspira a su militancia.


Hay aquí ideas fuerza, matrices que como variables estratégicas son aplicables para la expresión de lucha política e ideológica de la cual lo que más se desprende es la definición anticapitalista del quehacer y la organización para luchar por los derechos históricos de nuestro pueblo.

Pero es bueno aclarar, que de todas las expresiones de la CAM, las cuales también son transversales al movimiento mapuche, pareciera que el sello CAM son las acciones de resistencia, es cierto que está en el imaginario de la gente común que la CAM solo hace resistencia de esta forma, lo cual no es así. De hecho, ha sido el Estado con su discurso oficial y los medios de prensa al servicio del poder quienes han instalado esta ida y percepción. Más aun cuando también se ha instalado la criminalización con este sentido, presentándonos como delincuentes y terroristas.


Pero nosotros, hemos sido enfáticos y hoy volvemos a reafirmar que a nuestra organización, a su expresión política ideológica se le persigue por su práctica política y su consecuencia con los lineamientos autonomistas y revolucionarios, y esto se refleja más fielmente en la lucha por el territorio y la autonomía en concreto, en la cotidianeidad y en la coherencia. Es en definitiva, por la propuesta y puesta en práctica del CONTROL TERRITORIAL que somos perseguidos, intentos de desarticulación, campañas sucias y/o montajes.

Es por el control territorial que somos definidos de enemigos internos del estado capitalista, es por la disputa territorial al capital nacional y transnacional, es porque efectivamente hemos estado presentes y contribuyendo, sosteniendo recuperaciones de territorio a los empresarios forestales que cuando pasan a manos mapuche se vuelve práctica el Control Territorial para reconstruir nuestro mundo, autoafirmación, identidad, dignidad, valores y cultura propia, las bases para la reconstrucción Nacional Mapuche y para asentar las verdaderas bases para una propuesta de liberación nacional.


Opiniones sobre los distintos encuentros, mesas de diálogo y cumbres indígenas. ¿Existe representación del movimiento mapuche en lucha?

De estas instancias hemos sabido demasiado en el contexto de la confrontación entre nuestro pueblo nación mapuche y el estado chileno, y la verdad es que son mucho de artificiales y circo para la opinión pública en general, ya que cada vez que el conflicto se agudiza existe un clamor por el "diálogo" y la "búsqueda de soluciones", son muchos sectores que así lo demandan, sobre todo desde el exterior que pareciera que en el último tiempo han tomado fuerte consecuencia y un rol protagónico con lo que sucede en este país.

Bajo estas premisas, obviamente el gobierno busca crear la imagen de apertura y de estar dispuesto a dialogar, pero si se observa bien los hechos, muchas veces estas instancias son puro show mediático y bajo circunstancias que mueven a risa y perplejidad porque no hay capacidad resolutiva, ni voluntad política y finalmente todo queda en nada.


Además, como se puede dialogar si el Estado y sus representaciones están prácticamente con la pistola en la mesa y desafiante e imponiendo reglas, en un contexto de gendarmes y /o carceleros, imponiendo condiciones a los "interlocutores válidos", cuando a su vez tienen militarizado el Wallmapu, sitiadas comunidades y con la marcha de nuevas campañas represivas. Es por esta razón que creemos que no se puede conversar ni menos llegar a algún tipo de acuerdos. No están dadas las condiciones, aún no.

Lamentamos que en el presente escenario aún persistan los oportunistas de siempre y uno que otro aparecido, quienes sin tener los fueros y la inserción en los verdaderos procesos de lucha pretendan validarse como interlocutores del movimiento mapuche, haciéndole el juego al gobierno de turno y al empresariado comprometido con el conflicto.


Desde nuestra parte, hacemos el llamado a los distintos sectores comprometidos con la lucha territorial y política de la nación mapuche a continuar con el proceso, de forma consecuente y unitaria, la concatenación de esfuerzos en materia de nuestros históricos derechos permitirá acumular fuerzas para el logro definitivo de la autonomía y territorio para nuestro pueblo nación.


JUAN JORGE FAUNDES
PUNTO FINAL, EDICIÓN Nº 775, ENERO-MARZO, 2013

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Héctor Llaitul: un líder para nuestro tiempo


Víctor González- Clarín



No pocos chilenos creen que los Mapuche no deben ser en ningún caso apoyados legal o materialmente sobre el común de los chilenos.

Reprueban la compra o traspaso (devolución) de tierras y con mucha vehemencia atacan específicamente la gran cantidad de abogados que han defendido a los Mapuche en las decenas de juicios que se están llevando a cabo.


Señalan que a los Mapuche no se les puede aplicar la "discriminación negativa, ni positiva", solo se deben respetar sus derechos como chilenos que son.

Desgraciadamente para estos compatriotas, los Mapuche deben tener trato "especial".


Las Naciones Unidas han señalado el marco legal para que este trato se lleve a cabo. El Convenio 169 de la OIT, suscrito por el Estado de Chile es uno de ellos. Ese marco trata de enmendar el daño causado a los Pueblos Originarios, no solo de Chile sino de todo el mundo. Cualquiera de estos chilenos se sentiría pasado a llevar si los Mapuche tuviesen efectivamente el trato que el mismo Estado ha reconocido.

Chile está llamado a reparar a sus pueblos originarios.


Pero como ello no ha ocurrido, los Mapuche han tomado las banderas de la resistencia cultural, territorial y del Derecho Internacional. Arauco-Malleco es una de sus organizaciones más destacadas. Y sin duda, Héctor Llaitul es uno de sus grandes líderes, claro que por ello está preso. Es uno de sus más lúcidos dirigentes, líder natural y de impronta altiva, de profundas convicciones éticas y políticas. Luchador y Weichafe legendarío contra la tiranía y los políticos de turno, cuya salud está en serio peligro debido a su ya prolongada y reiterativa huelga de hambre por la justicia y libertad.

Llaitul es un peligro público para un país cegatón, que no entiende los cambios que la Humanidad ha ido asumiendo y que no conoce las acciones que las naciones más desarrolladas han llevado a cabo para proteger sus pueblos originarios.


El gran cambio que reclama la Humanidad en términos de protección del medio ambiente, de la genética agrícola, de los recursos naturales, tiene sus bases en las enseñanzas y experiencia de los pueblos originarios. En ese contexto, la cultura Mapuche tiene demasiado que aportar a Chile, como garante del futuro de la Nación.

Para los políticos altamente corruptos, como han sido la Dictadura y luego el Duopolio Concertación-Alianza (especialmente la Concertación con Michelle Bachelet y Ricardo Lagos a la cabeza) la Coordinadora Arauco Malleco, y por extensión los Mapuche, son solo un puñado de fanáticos a quienes hay que aplicar el máximo rigor de la ley y la famosa ley antiterrorista, destinada a doblegar sus líderes y weichafes. Esta jauría de politiqueros, que nos gobierna hace 40 años, actúa avalado por la mayoría silente de un país frenéticamente dado a la negación de sus raíces.


Lo trágico es que los chilenos no se reconocen como mestizos, ni reconocen a los Mapuche como etnia cofundadora de la Nación.

Llegue a a Héctor Llaitul, la protección y fuerza de sus antepasados, dadores de energía y vida; en su batalla épica contra los enemigos de su pueblo.


Víctor González
Comunicador Visual

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Comunidades mapuche: “No queremos más muertos, ni de uno ni del otro lado”


Así lo aseguraron varios dirigentes mapuche al finalizar un encuentro realizado en las cercanías de Temuco este miércoles. Participaron comunidades mapuche, organizaciones de la sociedad civil y federaciones estudiantiles para salir al paso del procesamiento – judicial y mediático – del machi Ceferino Córdova por la muerte del matrimonio Luchsinger. Además consideran inútil crear un ministerio indígena o más proyectos para parar el conflicto. La solución demandada es la devolución del territorio.
En una concurrida reunión desarrollada en el Lof Yeupeco Catrileo, comuna de Padre las Casas, Temuco, comunidades mapuche, organizaciones de la sociedad civil y federaciones estudiantiles pusieron las cartas sobre la mesa para solucionar el conflicto chileno-mapuche. No quieren que vaya el Presidente, ni ministerios indígenas ni más proyectos; sino la devolución del territorio.
Al encuentro llegaron representantes de varias comunidades mapuche, como las de Llanquilco y de los territorios de Truf Truf y Lleu Lleu. También estuvieron presentes organizaciones mapuche de Santiago, representantes de la Iglesia Anglicana de Temuco, organizaciones de pobladores de Lo Hermida y dirigentes de las federaciones estudiantiles de la Universidad de Chile y PUC.
En la declaración pública acordada en el encuentro sostienen que las razones del conflicto chileno mapuche tienen que ver con la pobreza y la violencia institucional a la que están sometidas las comunidades. “Valoramos todo tipo de vida y no queremos más muertos en ningún lado”- sostiene el comunicado.
Rodrigo Curipánwerken de la comunidad Ranquilco de bajo Malleco, sostuvo que “lo que ha pasado acá ocurre en diferentes comunidades que están en proceso de recuperación de tierras”. El werken agregó que “la violencia es ejercida desde el Estado chileno y la solución pasa por devolver el territorio”.
A juicio de los participantes es irrelevante que asista al Wallmapu, territorio mapuche, el PresidentePiñera.
También llegó al encuentro el presidente de la Fech, Andrés Fieldbaum, quien manifestó la solidaridad de los estudiantes con los mapuche. “El Estado ha enfrentado el tema mapuche de la misma forma como enfrenta otros temas –sostuvo Fieldbaum–; el Gobierno defiende el lucro en la educación al igual como defiende a los latifundistas”.
Fieldbaum contó que “nos sentimos reflejados en su lucha. Si ellos están luchando por recuperar su territorio, nosotros lo hacemos por recuperar el derecho a la educación. La respuesta de los gobiernos, tanto de la Concertación como de la derecha, ha sido siempre la represión en vez de soluciones concretas”.
“Queda claro que de parte del poder político hay una lógica de proteger a una minoría, que en este caso son los dueños de las forestales y los latifundistas; y en nuestro caso los dueños de las universidades y los colegios que lucran. Hay un ánimo de seguir defendiendo a un grupo privilegiado, que es el que lucra con nuestros básicos” -concluyó el dirigente de la Fech.
En relación al reciente encuentro sostenido por el ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, en Temuco con un grupo de mapuche, Tranamil, opinó que se trata de “diálogos ficticios que no representan lo que queremos. La solución no pasa por más créditos o cambios en la institucionalidad. Eso es asistencialismo. Pasa por la devolución del territorio y que salgan los latifundistas y las forestales”.
PIDEN UN JUICIO JUSTO
Los firmantes además exigen la libertad del machi Ceferino Serafín Córdova, quien está siendo procesado por la quema de la casa que provocó la muerte del matrimonio Luchsinger Mac Kay a principios de enero de 2013. Su esposa, Tatiana Córdova, agradeció las muestras de apoyo y sostuvo que “están pisoteando nuestros derechos”.
El machi Fidel Tranamil se preocupó de dar una señal de fuerza a las familias mapuche perseguidas por el Estado. “Pese a que hasta ahora no hay ninguna resolución de la justicia, el machi Ceferino Córdova está ya siendo condenado por el Gobierno y los medios”. A juicio de Tranamil se trata de procesos de resistencia legítimos y advirtió que todos los costos son responsabilidad del Estado chileno.
Al encuentro también fue Mónica Quezada, madre de Matías Catrileo, joven que en 2009 fue ultimado por la espalda por el carabinero Walter Ramírez mientras ocupaba un predio sobre el que los mapuche reclaman derechos ancestrales. Quezada dijo que “siempre han querido aplicar la Ley Antiterrorista con nosotros, pero mientras haya injusticia y represión no va ha haber paz”.
Curipán dijo que “los medios de comunicación y el Estado han responsabilizado a nuestro hermano de los hechos sucedidos. Nosotros creemos que el Ministerio Público tiene que desarrollar la investigación. Nosotros estamos atentos a que no se desarrollen nuevos montajes en la zona, porque este lugar está totalmente militarizado. Están ofreciendo mucho dinero para inculpar a otros mapuches de la zona. Estaremos atentos a que la Fiscalía en esta oportunidad haga bien su pega. Para el pueblo mapuche jamás ha habido justicia y reclamamos un debido proceso para los que están presos”.
“La justicia ha operado en contra de los mapuche a base de montajes. ¿Quién no puede decir que fue la PDI o carabineros que disparó al peñi? Si según dicen ellos lo encontraron a un kilómetro y medio del lugar. ¿Cómo se supone que alguien que tiene una bala en el cuerpo va a caminar todo eso?” – agregó.
Luego reclamó que “no pueden darle la categoría de terrorista o delincuente a una autoridad ancestral nuestra. En este caso ¿quién no puede decir que no fue un montaje con la experiencia que tenemos ya con el sistema penal chileno? Acá el territorio defiende a su machi”.
“Muchos juristas de otros países han dicho que la Ley Antiterrorista más absurda es la chilena” – sostuvo Lisette Melillán, quien agregó que “los allanamientos y detenciones obedecen a la desesperación del Gobierno que está aprisionado por los grandes empresarios de este país, por los mismos políticos que tienen este sector lleno de fundos”.
Además acusaron que hace pocos días un mapuche fue llevando preso por un bebedero, el que según la policía había sido robado a unos extranjeros. “Si nosotros tenemos la capacidad de comprar nuestros propios elementos. Acá se está dando, producto de la desesperación del Gobierno, una cacería de brujas después del 4 de enero”.
NO MÁS MUERTES
Melillán declaró que “no queremos más muertos, ni de uno ni del otro lado. Las muertes ocurridas, más del pueblo mapuche, son responsabilidad del Estado, que tiene que resolver este conflicto político. La única demanda de nuestro pueblo es el territorio, no necesitamos parlamento ni proyectos, somos altamente capaces de desarrollarnos, pero con nuestro territorio”.
Luego, la dirigenta sostuvo que “queremos decir al pueblo chileno, que los mapuche queremos recuperar el territorio para devolver el agua, el espacio nativo que las transnacionales nos están arrebatando. Estamos preservando el territorio que hoy es depredado por los winkas y transnacionales que han invadido”.

@kalidoscop
El Ciudadano

Tras 13 meses encarcelado, liberan por falta de pruebas a tzeltal acusado de homicidio

· "Saben que soy inocente, que armaron mi delito", dice el simpatizante zapatista a su salida
· Sántiz López denuncia que un servidor de la PGR le confirmó que lo obligaron a aprehenderlo
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Francisco Sántiz López al salir del penal, en San Cristóbal de las Casas
Foto Moyses Zúñiga Santiago

Hermann Bellinghausen
La Jornada 26/01/2013

San Cristóbal de las Casas, Chis. 25 de enero. Francisco Sántiz López, base de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), salió libre esta tarde del penal sancristobalense, debido a la ausencia de pruebas por los cargos que lo mantuvieron en prisión 13 meses y medio.

Padre de ocho y abuelo de 12, campesino y comerciante tzeltal que ha militado en las bases zapatistas por más de 20 años, declaró, al dar los primeros pasos al otro lado de las rejas: Ahí vamos a seguir la lucha en el EZLN, a seguir el camino, vamos a ganar.

La exigencia de su libertad había generado un movimiento internacional de solidaridad en cerca de 30 países, que se expresó a lo largo de 2012 en plazas públicas y frente a consulados y embajadas de México en los cinco continentes. En dichas movilizaciones también se demandó la liberación de Alberto Patishtán Gómez, adherente de la otra campaña, quien permanece en prisión desde 2000.
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Saben que soy inocente, que me armaron mi delito, declaró Sántiz López a la prensa que lo esperaba a las afueras del Centro Estatal para la Reinserción Social de Sentenciados número 5. Primero me acusaron por homicidio, y salí bajo fianza y quedé por portación de armas.

Cabe recordar que el motivo original de su encarcelamiento fue la acusación, pronto desmentida, de que participó en hechos violentos en la comunidad Banavil (Tenejapa), cuando un grupo priísta agredió a familias simpatizantes del EZLN el 4 de diciembre de 2011. En los hechos perdieron la vida un atacante y uno de los agredidos, cuyos restos no han sido localizados, con excepción de un brazo. Como resultado de esos hechos, a la fecha se encuentran desplazadas seis familias indígenas.

Tres meses después, Sántiz López fue exonerado por el juez, pero una nueva acusación por parte de la Procuraduría General de la República (PGR), por presunta portación de arma prohibida, lo retuvo hasta hoy en el penal de San Cristóbal. Esta tarde a las 18 horas, rodeado por una veintena de simpatizantes que le aplaudían y lo abrazaban, llevando un ramo de flores en las manos bajo la llovizna y la neblina, Sántiz López sostuvo: En Banavil el director de procuraduría indígena me levantó mis acusaciones.

Desde el principio, ninguno de los cargos en contra suya pudo ser acreditado, mientras que existían numerosos testigos de que no estuvo en el lugar de los hechos y no portaba ninguna arma al ser detenido en la cabecera municipal de Tenejapa el mismo día.

Hoy relata que el pasado 16 de enero hubo una fuga de dos personas en este penal, y se realizaron cateos. El de la PGR se le aproximó y dijo: “¿Aquí estás? Le dije ‘no hay delito’ y él me dijo ‘me obligaron, me obligaron, vamos a platicar Francisco, aguántale vamos a platicar muy bien, voy a informarme quién me obligó de nosotros que levantara tus acusaciones’. El PGR me dijo claro; es el ministerio público conjuntamente con el juez de Tenejapa Alonso Méndez Guzmán”.

La liberación del civil zapatista se precipitó ayer cuando el magistrado Leonel Jesús Hidalgo ordenó resolver en 24 horas su situación jurídica, considerando que no han sido tomadas en cuenta todas las pruebas existentes a favor de Sántiz López que indican que no fue partícipe de los actos que se le imputan.

Por su parte, el profesor Alberto Patishtán Gómez, a nombre de los presos de la otra campaña, anunció que esta mañana realizaron una peregrinación y una ceremonia religiosa para unirse a la movilización del pueblo creyente en la ciudad de San Cristóbal, en el segundo aniversario del fallecimiento del obispo Samuel Ruiz García.

Patishtán denunció al nuevo director del penal, Wenceslao Urbina Gutiérrez, y al contador Flaviano Clemente Avendaño, de negarle el medicamento que necesita administrarse desde que fue intervenido de un tumor intracraneal a fines de 2012. También denunció que ahora los custodios hostigan e intimidan a los familiares de los presos de la otra campaña, y los despojan de los alimentos que éstos llevan a los internos.

Demandó por último la libertad suya y de los demás miembros de la Voz del Amate y Solidarios de la Voz del Amate.
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Otra política, muy otra: los zapatistas del siglo XXI

· Palabras de Pablo González Casanova en el seminario Planeta Tierra: movimientos antisistémicos en el Cideci, Chiapas, el 1º de enero de 2013
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Niños desplazados en 1996 de la comunidad Jesús Carranza, captados el 10 de septiembre de 2001
en la comunidad de San Marcos, municipio chiapaneco de Sabanilla · Foto Francisco Olvera
Una tzotzil recibe a los asistentes al Encuentro Latinoamericano por la Verdad y la Justicia,
el 13 de noviembre de 2008, en Acteal, Chiapas · Foto Moysés Zúñiga Santiago
Pablo González Casanova, cuando asisitió al primer Coloquio Internacional in memoriam Andrés Aubry,
en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en diciembre de 2007Foto Víctor Camacho
Pablo González Casanova
La Jornada 26/01/2013

En primer lugar, propongo que enviemos un mensaje de solidaridad al extraordinario comunicado que publicaron el 30 de diciembre el Comité Clandestino Revolucionario Indígena y la Comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Es un documento de enorme importancia.

Al venir aquí estaba pensando cómo se vincula su sentido a los cambios que ha habido en este tipo de encuentros. Los cambios se han dado en varios sentidos, particularmente en el énfasis cada vez mayor que se está poniendo en la categoría de capitalismo corporativo. Es una categoría que nos permite un análisis mucho más profundo y preciso que la categoría del poder desvinculada del poder del gran capital, y sin articulación con el complejo empresarial, militar, político y mediático, que maneja un proceso mundial llamado globalización.

Por otra parte, me vino nuevamente al pensamiento lo mucho que he aprendido oyendo las reflexiones de los compañeros, producto de la memoria de sus luchas, de la práctica de sus teorías y del encuentro con las que vienen de los movimientos de liberación y emancipación de otros mundos, en particular del mundo occidental, pero también de África y Asia, así como de las luchas de liberación en los años sesenta y setenta en América Latina.

Al llegar aquí me pareció interesante destacar también cómo los zapatistas han enriquecido y precisado el discurso de lo uno y lo diverso, de lo constante y lo cambiante en la historia y la geografía activa y cognitiva. Esas fueron algunas de mis rememoraciones. Pero hace unos momentos pensé que era importante preguntar a un compañero tzotzil: ¿Cómo leyeron el comunicado? Porque cada uno de nosotros lo leyó e interpretó de una manera determinada o predeterminada. Lo que contestó me ayuda a darme cuenta que uno lee de una manera que se puede enriquecer con la manera de lo que otros leen.

El hermano tzotzil me respondió: “No lo leímos como si nos dijera ‘¿quién eres?’, sino ‘¿cómo te vas a ver en este mundo de diferencias y que no es en todo diferente?’ Como si nos dijera: tenemos que encontrarnos y que actuar juntos. Su respuesta se relacionó con algo que vi en el comunicado: el vínculo más estrecho que se proponen los zapatistas con la organización nacional de los pueblos indígenas, así como el intento de aumentar los vínculos con los adherentes a su movimiento, y también de ampliarlos y fortalecerlos con otros movimientos sociales de México y el mundo.

El comunicado y la respuesta del hermano tzotzil me permitieron replantear el problema de que les quiero hablar brevemente.

Ésta es la oportunidad para pensar y organizar una inmensa Red de Colectivos en Defensa del Territorio, y de la Tierra –y de la tierra con t minúscula y con T mayúscula. Es una tarea fundamental, si se piensa en la otra política desde abajo y desde la izquierda, y si pensamos en la dialéctica de las necesidades inmediatas, en que éstas muchas veces frenan o se oponen a las grandes luchas de largo plazo –que las organizaciones de los pueblos más oprimidos logran superar cuando ven cómo les quitan tierras y territorios y la posibilidad misma de vivir.

Hay muchos pueblos en los que se juntan los proyectos inmediatos y los de largo plazo, circunstancia que de una manera u otra los lleva a crear, con la junta de las viejas y las nuevas resistencias y combates, una nueva política –muy nueva– que escapa a la vieja alternativa de reforma o revolución.

En realidad su planteamiento político corresponde a una creación histórica tan nueva que es difícil de entender por quienes viven el presente como si fuera el pasado. El problema no es exclusivo de quienes están movidos por un pensamiento conservador, sino de aquellos que, viniendo del comunismo, de la socialdemocracia o del nacionalismo revolucionario, están acostumbrados a hacer política de partidos electorales, política institucional al estilo del siglo XX.

La posibilidad de crear una Organización Mundial en Defensa del Territorio y de las tierras y la Tierra constituye la posibilidad de enfrentar una política cuyos poderosos dirigentes se están yendo en los hechos a la extrema derecha del capital corporativo y de los complejos empresariales, militares, mediáticos y políticos, mientras la izquierda electoral ha dejado de ofrecer lo que antes ofrecía, o hace ofrecimientos que no cumple, porque no tiene la menor fuerza para cumplir, ni para construir la necesaria fuerza que exige un programa mínimo –efectivo– contra el neoliberalismo y la globalización.

La creación histórica de los nuevos movimientos sociales de los despojados, desregulados, subrogados, se enfrenta a una política de recolonización del mundo por los complejos empresariales militares, políticos y mediáticos, que usan dos elementos del poder: la propiedad y la fuerza; el dominio y la soberanía, el poder de compra del propietario y el imperio del poderoso, la megaprivatización como despojo legalizado de naciones y sociedades, y una conquista del mundo legalizada y disimulada que se apoya en las fuerzas militares y financieras y en los políticos, aliados, subordinados y coludidos o cooptados.

Privatización y ocupación financiera y militar de estados y mercados son dos medidas, de que el capital corporativo y sus complejos se valen para ocupar –como propietarios, acreedores o como colonizadores liberadores que en tiempos pasados se llaman civilizadores. Entre los países privatizados incluyen a sus propios países sede y, por supuesto, al resto del mundo. Con las más variadas medidas financieras, militares, mediáticas han refuncionalizado o anulado numerosos intentos de reforma al capitalismo o de revolución frente al capitalismo.

La refuncionalización de los estados-nación y de los sistemas políticos es tal, que los han destrozado en sus estructuras y organizaciones, en sus sentidos de la vida pública y en sus antiguas luchas, programas y medidas que entre crecientes contradicciones buscaban por lo menos algo del interés general y el bien común. Hoy con el gobernar convertido en gobernanza facilitadora de las megaempresas siguen destrozando, sometiendo y desmantelando de tal manera a los pueblos que cualquier crítico mínimo del actual sistema de dominación y acumulación capitalista no puede seguir pensando y actuando como antes.

Un deseo mínimo de saber en qué mundo vivimos nos lleva hoy a registrar en nuestros conceptos y nuestra conducta que el capitalismo corporativo y sus complejos están destruyendo cada vez más las mediaciones que les resultaban útiles en la posguerra, a las que dieron un fuerte impulso con el fin político de vencer al bloque soviético y chino, y con el económico de aumentar la demanda agregada mediante el desarrollo estabilizador de la producción, los servicios y el consumo, nacionales, públicos y sociales.

Las mediaciones destruidas y en proceso de destrucción por el neoliberalismo y la globalización contribuyeron a debilitar y acabar con distintos proyectos de las fuerzas emancipadoras. Muchas de éstas pensaban lograr el socialismo y la democracia a través de reformas. Sus partidarios defendían ideologías y programas cuya efectividad se comprobaba con el Estado social y el desarrollista.

Sus partidarios pensaban que por ese camino podían alcanzar lo que otros seguían planteando como la revolución necesaria, al estilo del 48 del siglo XIX, o como la había planteado Lenin al vincular la lucha de los trabajadores con la lucha contra el capital monopólico e imperialismo en una revolución armada concebida como parte de la revolución mundial.

Las restructuraciones y refuncionalizaciones impuestas por las fuerzas hoy dominantes fueron limitando la política de partidos electorales y parlamentarios hasta suplantar la política de reformas con la de contrarreformas llamadas reformas, y la guerra de contrainsurgencia con la guerra de recolonización, llamada de globalización.

Mientras gran número de las fuerzas progresistas continuaron en la lucha legal y parlamentaria, buen número de los movimientos opositores optaron por la vía armada. En todo caso la acumulación de fuerzas electorales por los partidos logró subsistir hasta hoy, y predominar en las corrientes socialistas y comunistas, y lo hizo y sigue haciendo cuando cada vez están más privadas de sus programas y doctrinas y no defienden ninguno mínimamente coherente en las palabras y los hechos.

Los antecedentes y evolución de este proceso son conocidos. La revolución de principios del siglo XX no estalló en los países hegemónicos del mundo capitalista y llegó cuando la mayoría de los partidos comunistas, en general los prosoviéticos, decidieron luchar como partidos políticos con dos objetivos: el de acumulación de fuerzas y el de incrementar la solidaridad con los países del bloque soviético. En esas circunstancias, las corporaciones y complejos combinaron cada vez más la inmediación violenta con la mediación y mediatización política de sus enemigos de la guerra fría.

Durante décadas permitieron o se vieron obligados a permitir el desarrollo estabilizador, junto con la descolonización formal de parte de África, Medio Oriente y los países árabes. Así actuaron hasta que, desde los años sesenta, se inició la gran crisis recurrente y sistémica que una y otra vez dan por superada, lo que en los hechos revela ser del todo falso.

En el curso de la prolongada crisis la posición hegemónica de las corporaciones consistió en abandonar las políticas anticíclicas del Estado social y en pasar al adelgazamiento, desmantelamiento, refuncionalización y recolonización del propio Estado metropolitano y de los estados periféricos.

El capital corporativo impuso políticas financieras, políticas militares, ideológicas, económicas, sociales, educativas, culturales, ecológicas, así como empresariales de dominación y apropiación de estados y mercados. Combinó y perfeccionó las viejas armas combinadas de la represión y la corrupción y dio un salto en sus organizaciones monopolistas para su integración en complejos militares-empresariales-políticos y mediáticos. Buscando dar la máxima efectividad posible a sus megaorganizaciones, recurrió a las nuevas técnicas y ciencias electrónicas, digitales, cibernéticas, altamente funcionales a la organización de sus políticas de expansión global.

La magna organización mundial del capital corporativo y de los complejos empresariales militares les permitió dominar a un mundo que paradójicamente se volvió cada vez más irracional en el inmenso entorno o contexto en que opera, efecto llamado lateral en un mundo al que sus expertos consideran siempre como externalidades, las que en el mejor de los casos sólo se analizan para mejor desarmarlas, dominarlas y explotarlas.

Con la gran crisis de las mediaciones del Estado anterior, los partidos políticos dejaron de distinguirse claramente en programas y políticas, y todos o casi todos actuaron al mismo son. El menosmalismo, como lógica política hegemónica, se impuso en situaciones cada vez peores. Y con la restauración del capitalismo, tanto en el bloque soviético como en el chino las teorías de la revolución y –también– las de la acumulación de fuerzas comunistas, socialistas y socialdemócratas se llegaron a olvidar completamente. Se impuso la lógica de juntar fuerzas a como dé lugar, de limitarse a ganar votos con cuanto partido se pudiera y de reclutar ciudadanos con la meta de lograr puestos de representación popular, que cada vez fueron menos representativos y llegaron a ser nada populares.

Semejante lógica y sus beneficiarios dominaron la subcultura de la inmensa mayoría de la clase política. A esa lógica se aferraron también quienes venían del nacionalismo revolucionario y ya lo habían abandonado con el desarrollismo, así como la mayoría de la nueva izquierda del 68 que los había enjuiciado y que al madurar y podrirse se comportaría como ellos, en triste transformación.

Hoy tenemos, en primer término, que darnos cuenta de que tres grandes corrientes del pensamiento revolucionario, que querían lograr la democracia y el socialismo mediante la revolución, han sido prácticamente anuladas. Muchos de sus integrantes muestran no sólo cierta incapacidad crítica para organizar un proceso de acumulación de fuerzas contra el capitalismo corporativo, lo que se confirma leyendo y oyendo sus programas, sus discursos, sus discusiones, sus enfados. Muchos descendientes de la antigua y de la nueva izquierda, en una inmensa mayoría, ya ni siquiera plantean una política contra el neoliberalismo.

Ante semejante crisis de la autollamada izquierda surge un nuevo movimiento que cambia la geometría política, y que, en México y el mundo, encabezan los zapatistas al enarbolar la bandera de la soberanía nacional, el rojo y negro de la lucha internacional, y las metas emancipadoras que ellos redefinen tanto en las palabras como en los hechos, al clamor de libertad, democracia, justicia. Para aclarar su posición, la geometría política de los zapatistas ya no sólo tiene centro, derecha e izquierda, sino abajo y arriba. Con ella quieren indicar que están a la izquierda con los de abajo. Pero, además, su geometría no es sólo bidimensional. En la práctica es una geometría móvil con redes y entramados de colectividades y colectivos presentes y a distancia, unos descentralizados y autónomos; otros –como el ejército defensivo, integrado alternativamente, por todos los comuneros–, con facultades autónomas para ciertas acciones que se les señalan y que pueblo y ejército respetan con una gran disciplina, y con conciencia de que son el pueblo del ejército y que con su ejército-como comunidad se protege de las invasiones, inundaciones, quemas, crímenes y despojos de que sin éste como fuerza defensiva sería fácil víctima.

Las redes de colectivos y colectividades no sólo son redes de comunicación, sino de acción y también de información y diálogo. La mayoría de ellas está entregada a la cooperación para la producción, para la distribución, para los servicios de alimentación, salud, educación, construcción de infraestructuras y viviendas, cultura.

En esas redes los conceptos se definen con actos y también con palabras, lo que fortalece a unas y otras. En palabras y actos aparece la otra democracia, muy otra, la otra justicia muy otra, la libertad practicada con el saber de los pueblos que hoy combinan las técnicas digitales y cibernéticas con las tradicionales. El proyecto está muy lejos de ser primitivo o aldeano: es solidario, patriótico y humano. Nace en un momento histórico en que el gran capital ha ampliado lo no negociable, esa expresión que de hecho expresa la dictadura del capital y en ésta su objetivo invariable de recolonizar el mundo, con la combinación de políticas de represión, corrupción y enajenación mental, sentimental y volitiva. El complejo y tecnocrático proyecto está provocando esa otra crisis de dominación y acumulación en que el mundo vive, y a la que los expertos y sus superiores responden con proyectos de espectro amplio de corrupción y represión, de confusión y terror, que perfeccionan las guerras llamadas por el Pentágono de espectro amplio.

La guerra y crisis de espectro amplio incluye mucho más que las guerras y crisis financieras y económicas. No corresponde a una crisis coyuntural que se vaya a resolver en uno o dos años, como dicen muchos gobernantes –que constantemente se están equivocando–. Enfrenta y vive una crisis que no es cíclica, no es de corta duración, ni siquiera de larga duración. Es una crisis del modo de dominación y acumulación llamado capitalista, movido por la maximización de utilidades y la minimización de riesgos. Y aun es más: es una crisis de civilización que con las ciudades mercantiles, usureras e industriales, desde el siglo XIV empezó a construir una sociedad, una economía, una política, una cultura, una ecología y una ciencia que hoy están en un estado de crisis tan desastrosa para la humanidad y para ellos mismos que hasta se enceguecen ante los horrores que causan y ante los peligros que corren por su sevicia y su codicia desenfrenadas, los que con un improvisado fanatismo atribuyen a un orden darwinista y hasta divino muy parecido al racismo genocida de los nazis, pero mucho más sofisticado con su inclusión de negros, latinos y mahometanos en el gobierno de las televisiones y acciones de exterminio que presenta a esos pueblos como fanáticos, débiles mentales, corrompidos y terroristas.

No ver lo que ocurre ni entender que sus causas se hallan en el actual modo de dominación y acumulación es el más grave yerro de las ciencias hegemónicas. La contribución a la inadvertencia del mundo realmente existente y sus causas no sólo se da en la en econometría y en las ciencias de la opción racional –disciplinas dedicadas a maximizar las utilidades y minimizar los riesgos del capital corporativo–, sino en todas las ciencias de la materia, de la vida y de la humanidad que ocultan y se ocultan las hazañas que sus superiores realizan bajo nuevas y viejas formas de depredación, de ocupación de territorios, de violación de derechos nacionales e internacionales, naturales y humanos, sino en las formas de que se sirven para ocultar la irracionalidad de un sistema que hace sufrir –sin la menor duda– a la inmensa mayoría de la humanidad y que amenaza la existencia de toda la humanidad. De que hechos y efectos están comprobados no hay duda, como no la hay tampoco de sus causas. Ambos se ocultan sistemáticamente.

En realidad vivimos una crisis que no siempre alcanzamos a entender porque es la crisis de una era y el nacimiento de otra. En nuestra práctica de la teoría no teníamos los elementos mínimos para pensar en el futuro de una historia mundial que nos llevó a la restauración del capitalismo. El error fue gravísimo para muchos de nosotros. Nunca penamos que esfuerzos como los de Lenin y Mao iban a acabar en el desastre en que han acabado, ni que el heroico pueblo de Vietnam iba a terminar donde terminó.

Si, por otra parte, vemos este desenlace de evoluciones y revoluciones como enseñanzas, advertimos que por fortuna hay nuevas formas de plantear los problemas y las alternativas para construir un mundo que deje de ser injusto y autodestructivo. Estas nuevas formas, en sus manifestaciones más positivas y creadoras, guardan memoria de sus experiencias anteriores de emancipación; de las que tuvieron éxito y deben impulsarse y de las que implicaron fracasos que hoy se pueden evitar. También enfrentan nuevos y crueles asedios y despojos de corporaciones y complejos. Si son millones los que sufren la ofensiva de la globalización depredadora, privatizadora, y desnacionalizadora, también se cuentan así los nuevos movimientos de resistencia de campesinos, trabajadores, empleados y pueblos.

Muchos enfrentan las políticas de despojo de tierras de labor y recursos naturales, de pérdida de derechos laborales, sociales, políticos, educativos y culturales, o de territorios enteros desertificados, deforestados o invadidos por las compañías y sus fuerzas de choque paramilitares, criminales y policiales. Todos, en mayor o menor medida, sufren las políticas de descrecimiento del consumo, de descrecimiento que deja sin empleo, sin techo y sin pan a un número creciente de los sectores medios y bajos. Muchos son víctimas de la caída de la producción nacional y social a que dieron y dan traste corporaciones y complejos con las nuevas políticas de descrecimiento industrial y tecnológico social y nacional, y con la cesión obligada, negociada y corrompida de recursos y mercados a las grandes empresas y sus asociados y subrogados que se encargan de enganchar a los miserables, depauperados, despojados, desplazados, desempleados, desaparecidos, secuestrados, migrantes, sin papeles, sobrevivientes, a los que levantan y venden o emplean como esclavos, asalariados de sudaderos y prostíbulos listos para ser eliminados y enterrados en fosas comunes cuando ya no pueden o no quieren servir. Si semejantes atropellos generan mundos de terror global, también van generando –en medio del dolor que se alcanza a resistir y de la superación del miedo, que se llama rabia y valor, o coraje– nuevas respuestas que por encima de las tradicionales o meramente críticas no sólo están creando formas de lucha mucho más efectivas para resistir, sino formas de resistencia y de organización más efectivas para construir y preservar la libertad, la justicia, la democracia, la autonomía, la independencia, la fraternidad con los semejantes y con los diferentes, en religión o ideología, en cultura, nacionalidad o etnia.
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Marcha de bases de apoyo al EZLN,
el 21 de diciembre pasado en
San Cristóbal de las Casas, Chiapas
Foto Víctor Camacho
Entre los nuevos movimientos destacan los de las comunidades que han enfrentado durante siglos las políticas de colonización y hoy enfrentan las de privatización como recolonización. A esos movimientos que vienen desde muy muy abajo se añaden los de esa nueva categoría política y revolucionaria que es la juventud.

Las luchas de la juventud sin educación, sin empleo y sin futuro, más temprano que tarde descubren su inmenso peso cuando articulan sus luchas estudiantiles y juveniles con las demás fuerzas emancipadoras y con metas y programas mínimos de organizaciones en red y de colectivos y colectividades.

Los nuevos movimientos emancipadores se distinguen también porque en muchos de ellos están mezclados quienes poseen distintos niveles de educación y distintas experiencias de lucha. Es de ver y no creer cómo combinan y enriquecen sus conocimientos y experiencias para alcanzar objetivos comunes.

Entre esos nuevos movimientos –a escala mundial– destaca el que tiene su origen en una región del mundo que está en el sureste mexicano y que ocupan los antiguos pueblos mayas. En esa región del mundo nació, a fines del siglo XX, un proyecto universal que, desde el principio, fue un proyecto que en la diversidad encontró la unidad, y en la variedad los objetivos comunes de la emancipación humana. El movimiento no se planteó una nueva política asistencial, indianista o indigenista. En el curso de su gestación se fue planteando cada vez más un proyecto dispuesto a defender su transición pacífica para organizar, en el propio movimiento, la sociedad a que sus habitantes aspiraban, y una política mínima de la resistencia para vivir, para defender el territorio, la tierra, el agua, el bosque y la vida, sin limitarse a un concepto aldeano, ni sólo maya ni sólo nacional, y reclamando los derechos a la autonomía de sus comunidades al tiempo que se organiza en éstas el poder de decisión de sus pueblos, que son los que mandan a quienes de entre ellos comisionan o son comisionados en tareas determinadas, sin abandonar todo el tiempo o para siempre las tareas agrícolas, artesanales o caseras, sino volviendo a ellas cada vez que su comisión termina o en el tiempo que la comisión lo permite.

Según el último comunicado, los compañeros y hermanos zapatistas han logrado –en medio de asedios– que en su territorio los niños tengan escuela, los enfermos medicina y hospital, y todos sus habitantes, lo mínimo necesario para vivir. Han logrado que en su territorio no haya narcotráfico ni alcoholismo, ni esa inseguridad genocida que con la corrupción individual y colectiva ataca aquí y allá en el resto del país y el mundo.

En los hechos, los zapatistas confirman que el suyo es un nuevo proyecto de emancipación, construida, que no sólo difiere de movimientos anteriores, como el de Lenin o el de Mao, sino también de otros, como la mayoría de las guerrillas de los años sesenta y setenta.

El gigantesco y modesto éxito de los pequeños entre los pequeños induce a pensar a un nivel mundial en la historia reciente de los éxitos y fracasos de la transición a lo que hoy llamamos otro mundo posible. Al caer el inmenso bloque soviético y chino y restaurarse en esos países el capitalismo con sus contradicciones estatales, empresariales, mercantiles, sociales y ecológicas, una pequeña isla llamada Cuba, que tenía 7 millones de habitantes al empezar su revolución, está allí entera, luchando por el socialismo y la libertad. Podemos pensar que la resistencia de Cuba es un milagro, pero si nos limitamos a un análisis político, tenemos que preguntarnos qué ocurrió en esa pequeña isla, que sigue resistiendo a la potencia imperialista más poderosa y agresiva del mundo.

Debe haber algo. Por más que han sufrido en su contra las campañas más espantosas, padecido un cruel bloqueo, que ya dura más de medio siglo, y enfrentando cuanto tipo de intervenciones legales y criminales existe en la historia del colonialismo, este algo que hay en Cuba muestra ser una mezcla de la enorme cultura de la lucha por la independencia y de la lucha de clases, pero de otra lucha por la independencia y otra lucha de clases… Ya Toussant L’Ouverture, y su hazaña de los esclavos insurgentes en Haití, demostró, en medio de la tragedia, que el esclavo que se libera en un país colonial no se libera, pues siempre vienen los ejércitos de los napoleones a acabar con el proyecto liberador del esclavo.

El mismo problema se plantea a otra escala, no sólo en las comunidades de origen indígena de la primera conquista, sino en las comunidades nacionales: el problema de combinar las luchas de las comunidades por la autonomía con las luchas por la independencia de las naciones. Pues ni unas ni otras se liberan si no se juntan.

En el caso de Cuba, la solución aparece en la conjunción muy seria y profunda de Marx y de Martí. Así como los zapatistas toman la palabra y el concepto de dignidad como forma de enfrentarse a la dictadura del poder, así los cubanos dan a la moral un sentido político de organización de la resistencia y de moral de lucha que integra la articulación, cooperación, solidaridad, fraternidad o de hermandad practicadas, que no se queda en un decir, que no se queda en la moralina de la que hablaba Benedetti, sino que se vuelve una realidad capaz de enfrentar sus propias contradicciones y las que activa el enemigo.

La gente que en política no tiene esta práctica de la moral cree que todo esto son tonteras, o que nada más estamos hablando. Pero ahí está una realidad que no podemos ignorar… La moral de la lucha por la independencia organizada con la lucha de clases y con la lucha por el socialismo y la libertad. Y, volviendo a nuestro tema y su situación actual, advertimos cómo al abrirse y articularse a la diversidad del mundo y de México, como lo acaba de hacer el movimiento zapatista, tenemos que plantearnos el problema de las resistencias frente a la nueva ofensiva de cooptación, corrupción e intimidación de las corporaciones y complejos y de sus asociados y subordinados. Si éstos durante un tiempo privilegiarán el diálogo para la cooptación, no por sus dulces voces dejarán de tener escondido un gran garrote, como dijo aquél. Mantener la dignidad con la capacidad de diálogo y la firmeza con la capacidad de lucha emancipadora será crucial.

Por las experiencias anteriores vamos también a confirmar que, aparte de las características de recolonización del mundo que muestra el capitalismo, su crisis va acompañada de una crisis de la moneda, del salario, del crédito y del modo de acumulación. Con eso no quiero decir que vaya a otro modo de acumulación, o que se va a repetir lo que ocurrió en crisis anteriores, sino muestra una y otra vez su tendencia a las políticas de depredación, depauperación, privatización, desnacionalización, que por sentido común enajenado están llevando a los ejecutivos de corporaciones y a los ejecutivos de gobiernos a posiciones cada vez más agresivas, corruptoras, privatizadoras y desreguladoras...

En crisis anteriores también existió una combinación de los modos de acumulación depredadora con los modos de acumulación salarial. La depredación o la explotación de colonias, la ocupación de territorios y países enteros se hizo en crisis anteriores. Ahora es mucho más serio que se haga porque la contradicción entre el modo de dominación y acumulación capitalista enfrenta una crisis de sus propias soluciones.

Por una parte está en crisis el proyecto del imperialismo único o dominante que durante un tiempo tuvo Estados Unidos. Ese proyecto falló –como lo ha analizado y demostrado Wallerstein– y está en crisis irreversible. Se están formando dos bloques, informes todavía, pero uno y otro manejados por aquello que Roosevelt temía mucho. El presidente Roosevelt dijo alguna vez: Le temo más a los negocios organizados que al crimen organizado. Se quedó corto, porque ahora se juntó el negocio organizado con el crimen organizado.

Todo revela una crisis muy fuerte que no sólo se da en Estados Unidos o Europa, sino en Rusia y en China, cuya capacidad de producción es inmensa y cuya capacidad de destrucción también es fatal. En la teoría del Pentágono se habló desde los cuarentas de la guerra atómica como guerra de destrucción mutua asegurada. No se trataba de una doctrina como algunos de sus expertos pretenden hoy era y es un hecho. Ya era un hecho entonces y es mucho peor ahora. Si se ha dejado de hablar del mismo no es porque sea menor, sino porque es peor. Hace más de medio siglo las bombas atómicas fueron superadas en su poder letal por las nucleares, y en todo este tiempo se mejoraron los sistemas de lanzamiento terrestre y extraterrestre, aéreo y marítimo, así como los mecanismos autodirigidos. Y no sólo proliferaron las bombas en tierras, cielos y mares, sino en el número de países que disponen de ellas, y en el tamaño cada vez más pequeño a que las nuevas tecnologías han contribuido.

Si la producción para una guerra nuclear supuestamente defensiva sigue su marcha es porque las bombas nucleares y todos los aparatos que sirven para la guerra son un negocio gigantesco, y son el motor principal de la economía de las grandes potencias. Controlar las crisis recurrentes con una guerra mundial es el imposible que no se puede hacer posible.

Hay otra crisis, la de la sociedad del conocimiento. Es la crisis del conocimiento de los rulers, de los dueños y señores de corporaciones y complejos, ya sean gerentes de las megaempresas, o jefes de gobiernos reducidos a gerentes de sus países. Todos ellos buscan que venga el capital corporativo a salvarnos, porque dizque va a crear empleo, cuando ya se sabe que por cada empleo que las corporaciones crean se pierden cientos entre los pequeñas y medianas empresas y hasta en los trabajos de los artesanos y vendedores de la calle. A sabiendas de eso el mentiroso argumento se usa hasta por los gobiernos que se dicen socialistas, que ponen en marcha políticas para ser competitivos a costa de los trabajadores y las juventudes y de los habitantes de la tierra, de los suelos y subsuelos, de las fuentes de agua y las fuentes de vida. El arte globalizado de gobernar consiste en ocultar la realidad para construir la sociedad del desconocimiento.

No sólo se da la crisis de la corrupción y la represión, de la política perfeccionada de la zanahoria y el garrote, de las armas y la economía de guerra, sino del conjunto de la vida y del proyecto humanista religioso o laico. Y es en esas circunstancias que el zapatismo, con sus comunidades y los adherentes que se suman a los de abajo y a la izquierda del mundo entero, busca deshacerse de las cadenas posmodernas del capital monopólico y sus panegiristas.

En el nuevo encuentro con México y el mundo tenemos que darnos cuenta de que no podemos exigir a todas las fuerzas que luchan por la libertad humana que luchen con la misma posición política que tenemos. Como se puede advertir en la lectura que se hizo del comunicado, hay elementos particulares en este país que no se dan en otros países y otros que sí se dan.

Dentro de la gama de la resistencia universal vemos cómo la más avanzada es Cuba que, más que la última revolución marxista, es la primera del nuevo tipo, en la que… si el proceso se inicia desde arriba y a la izquierda, crea la lógica revolucionaria de que el Estado y quienes lo construyen tienen un papel pedagógico muy significativo para que todo el pueblo sepa lo que saben las vanguardias y para que estas aprendan lo que saben sus pueblos. Nunca debemos olvidarlo: si en 1959 había unos cientos de seres humanos que sabían de todos estos problemas, ahora son millones de cubanos los que saben de todos estos problemas, y eso no es cualquier cosa.

A partir de un movimiento emancipador, indudable en la importancia que da a la construcción del poder del pueblo trabajador, podemos ver a otros países, como el nuestro, y ver lo que de particular y general hay en otros movimientos. El EZLN, primero se levantó en armas y tomó varias ciudades; después aceptó dialogar. Antes de los diálogos de San Andrés tomó una medida extraordinaria –que en gran parte se debe a don Samuel Ruiz– quien contribuyó a que se suspendiera el fuego en una guerra que apenas estaba por empezar. Ese hecho fue en verdad extraordinario y en él, y siempre, el EZLN mostró su vocación de paz.

Es lo más raro en la historia de la humanidad que dos ejércitos que están a punto de iniciar una guerra firmen un pacto de no agresión y digan vamos a hablar. Vinieron los diálogos de Catedral primero. Después los diálogos en el ejido de San Miguel. Después los diálogos de San Andrés. Hubo un momento en que se aceptó la lucha en el terreno de la paz. Pero, ¿qué pasó con esa lucha? La traicionaron todos los partidos y también la traicionó el gobierno.

Entonces el EZLN dijo ahora nos encerramos, pero nunca su proyecto fue nada más luchar abajo y a la izquierda. No, si podemos luchar arriba, también vamos a luchar arriba. El problema es mantener los principios fundamentales de la dignidad y la autonomía, de la democracia como gobierno del pueblo con el pueblo y sus luchas por la justicia y libertad, y de mantener, con esos principios, una gran disciplina como la que mostraron los zapatistas en el desfile organizado y desarmado que hicieron como una nueva carta de presentación de su vocación de paz. El orden impecable que mostraron el 2l de diciembre confirmó una diferencia fundamental con la manifestación de los jóvenes estudiantes, en cuyas filas se pudieron meter los tradicionales agentes provocadores. En estas filas no se podía meter ni un insecto provocador.

Los cambios que se dan en los movimientos de que es pionero el EZLN no provienen de posiciones teóricas o emocionales, sino de teorías experimentadas y de experiencias pensadas. En este momento histórico confirman la posibilidad de definir la lucha como un proyecto de democracia organizada, de autonomía organizada, de libertad que fortalece y cuida la organización del pensamiento, de la dignidad y de la voluntad colectiva y combativa, y en que todos los actores cumplen con su palabras.

En un proceso semejante y distinto de los nuevos movimientos de liberación se encuentran otros países que están en la resistencia frente al proyecto colonizador de las corporaciones y los complejos. Entre ellos, a la cabeza, está Venezuela –puedo equivocarme–; también se encuentra Bolivia –con más contradicciones y dificultades–, y quizás Ecuador. Pero hay otros que están resistiendo, como Uruguay, con la gran fuerza de una democracia muy vinculada a la cultura socialista y marxista. Se encuentran también quienes en Argentina de pronto se enfrentan a la toma de las islas Malvinas por el imperio británico, y no sólo se enfrentan a la deuda externa, sino cancelan la deuda externa. Se trata de resistencias nuevas en las que no estamos insertos, pero que tenemos que respetar y alentar para el triunfo sobre sus contradicciones internas y externas con la formación de un Estado-pueblo en que se organicen, hasta tener la inmensa mayoría, la fuerza de la independencia de los trabajadores, de las comunidades y de la juventud, todos listos a triunfar sobre la corrupción y la intimidación.

Tenemos que aprender a acercarnos a un mundo que es diverso, que es distinto, pero que tiene problemas parecidos y que puede luchar de maneras diferentes. También tenemos que seguir superando nociones como la del poder en abstracto, y pensar que si el poder es nuestro, lo vamos a hacer muy distinto de quienes lo tienen. Por eso es que el subcomandante habla, con esa capacidad de expresión que domina, de otra democracia muy otra. Vamos a hacer un muy otro poder. Muy otro no tiene nada que ver con el poder de las corporaciones y el poder del crimen organizado, o con el poder de los paramilitares y con el que le da la subrogación de trabajadores a las corporaciones… Es otro poder: el poder del mundo moral y combativo...

No podría detenerme sin decirles lo agradecido que estoy con los compañeros de esta universidad magnífica, y sin pedirles que estudiemos mucho más a fondo el pensamiento de los zapatistas como un pensamiento que viene de la experiencia universal del ser humano y de la experiencia que ellos, como descendientes de los pueblos mayas y de las rebeliones universales han tenido y tienen en su lucha por la democracia, por la justicia y la libertad.

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