Imagine usted, amable lector que el día de hoy dieran a conocer que encontraron yacimientos de oro debajo de la Basílica de Zapopan, y que el Gobierno Federal concesionara la explotación del mineral a una renombrada empresa extranjera, argumentando que ese negocio y esa inversión impactará de manera positiva en la creación de empleos y que este emprendimiento reactivaría la economía del municipio de manera muy importante y posiblemente sostenida (hasta que el precio internacional del metal se mantuviera en niveles que aseguraran una buena ganancia).Seguramente la oposición a dicho proyecto sería fuerte e importante, habría marchas y grandes concentraciones de personas que defenderían este recinto sagrado y a pesar de los posibles beneficios que pudiera traer el citado negocio, buena parte de las y los católicos se opondrían a dicha explotación. Diría que no todo es dinero y ganancia, que hay valores y tradiciones que están por encima del capital y que la sola idea de pensar destruir la Basílica para hacer una mina, representaría una locura y un atentado a la comunidad católica de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Pues algo parecido es lo que pretenden hacer en el sitio sagrado de Wirikuta. El Gobierno Federal ha entregado al menos 22 concesiones mineras a la empresa canadiense First Majestic Silver Corp en el área de Real de Catorce, en el estado de San Luis Potosí, a través de la empresa mexicana Real Bonanza SA de CV. Aproximadamente el 70 por ciento de las 6 mil 326 hectáreas de la superficie concesionada para la explotación minera está dentro de la Reserva de Wirikuta. Para el Pueblo Wixárika este lugar sagrado representa a su cultura y a sí mismos, sus raíces y la formación de sus miembros, Wirikuta recrea y fortalece la identidad de la nación Wixárika.
Ante la amenaza que priva sobre el lugar sagrado del Pueblo Wixárika todas las comunidades indígenas de esta nación hicieron a un lado sus diferencias y se reunieron para hacer un frente común de lucha y resistencia. Los miembros de las comunidades de Santa Catarina, Pochotita, Las Latas, San Sebastián, San Andrés Cohamiata, Ocota de la Sierra, Tuxpán de Bolaños, las Guayabas, Cohamiata, El Ciruelillo, Guadalupe Ocotán, El Nayar, Tepic, Zitakua, Cerro de los Tigres, San José, Santiago Ixcuintla, Mesa Nuevo Valey, Bancos de Calitique, Bancos de San Hipólito, Puerto de Guamuchil, Mezquital Durango provenientes de los estados de Durango, Jalisco y Nayarit, se reunieron en el Cerro del Quemado, en Wirikuta, municipio de Real de Catorce en San Luis Potosí para elaborar y consensar la Declaración de Wirikuta.
A continuación transcribo algunos de los planteamientos que desde mi punto de vista, muestran con mayor nitidez el sentido y significado de su lucha:
I. Que tomando en consideración que los sitios sagrados que nos han legado nuestros ancestros, los hemos seguido caminando por la ruta de los cuatro puntos cardinales; es por ello que de manera respetuosa y pacífica estamos defendiendo lo que para nosotros es nuestra esencia de la vida.
(…) III. Reafirmamos que el conocimiento ancestral heredado por nuestros padres y mayores es un legado para la humanidad y el mundo.
IV. Los sitios sagrados para el pueblo Wixárika son escuelas de formación espiritual por ello en el momento que se realizan proyectos que causan daño en nuestro entorno ese día entristecen nuestros corazones y muere nuestro ser.
(…) VI. Que continuamos defendiendo nuestro lugar sagrado Wirikuta, de las concesiones mineras que pretenden destruir nuestros recursos naturales como una forma de vida ancestral.
VII. Ofrecemos y pedimos un trato respetuoso a nuestros hermanos habitantes en el área protegida de Wirikuta, ya que nuestra lucha espiritual, no es contra su bienestar familiar y económico ya que nuestra causa es por la protección del ecosistema como patrimonio de nuestra Madre Tierra.
(…) X. Por último hacemos saber a la opinión pública que el pueblo Wixárika se encuentra unido, en pie de lucha espiritual, que no permitiremos que muera nuestra herencia cultural y como consecuencia nuestra convivencia con nuestros ancestros y de la Madre Tierra.”
El Pueblo Wixárika ha generado todo tipo de estrategias y alianzas para revertir las concesiones otorgadas por el Gobierno Federal, ha logrado pronunciamientos de intelectuales, organizaciones civiles internacionales, del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, buscó el diálogo con las autoridades gubernamentales, dio a conocer su lucha a través de diversos medios de comunicación y propició una red de apoyo y solidaridad social para buscar detener la explotación minera en Wirikuta. Parece que todo esto no ha sido suficiente para que el gobierno de Felipe Calderón revoque las concesiones.
Algunos plantean un falso debate al contrastar los intereses y el desarrollo de los habitantes de Real de Catorce, en San Luis Potosí, con las exigencias de la nación Wixárika, como si el cumplimiento de las necesidades fueran excluyentes unos de otros. No es así. Una estrategia integral de desarrollo local, no basado en la explotación minera, podría conciliar ambas necesidades, sin embargo lo que se pone en riesgo con una estrategia de este tipo son los intereses y el negocio de la empresa First Majestic Silver Corp. Parecería que para el Gobierno Federal las necesidades que deben protegerse y garantizarse son las de esta empresa canadiense.
Este caso resulta paradigmático para entender las dinámicas de acumulación de capital en el presente. Las necesidades de negocio están por encima de los derechos culturales de todo un pueblo indígena y para lograr sus propósitos contrapuntean los derechos de los pueblos indígenas con las necesidades de pueblos mestizos que pretenden salir de la pobreza. En esta falsa confrontación sólo hay un ganador: el capital, que en este caso se concretiza en la figura de la empresa minera canadiense y quien al menos hasta este momento, el gobierno federal parece que defiende.
Por eso es imprescindible la solidaridad de todas y todos con el Pueblo Wixárika, para evitar que este proyecto de explotación se lleve a cabo, ya que implicaría una grave y profunda violación a los derechos humanos.
PD. Es inadmisible lo que pasó en la Parroquia de San Judas Tadeo en Torreón, Coahuila, donde un grupo de militares y policías irrumpieron en las instalaciones del Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi, AC, so pretexto de haber recibido una denuncia anónima de que allí se vendía droga. Los soldados y policías no contaban con ningún tipo de orden judicial que justificará tal acción. A pesar de ello revisaron el lugar y se marcharon por no encontrar ningún tipo de estupefaciente. Este tipo de acciones representan un acto intimidatorio en contra de los defensores de los derechos humanos y sin duda atentan contra la civilidad, la paz y la justicia que tanto nos hacen falta.
jerqmex@hotmail.com
Imagen: HUA.RA.CHE Gráfica
· Huicholes consideran territorio sagrado la zona que firma canadiense pretende explotar
Huicholes y activistas ayer, con la embajadora de Canadá en México, Sara Hradecky, al finalizar una reunión con ciudadanos de ese país radicados en San Miguel de Allende · Foto Carlos GarcíaSan Miguel de Allende, Gto., 16 de febrero. Unas 50 personas, entre huicholes y activistas, pidieron a la embajadora de Canadá en México, Sara Hradecky, su intervención para evitar que la empresa canadiense First Majestic explote plata y destruya la zona de Wirikuta, territorio considerado sagrado por los indígenas.
Canadienses, respeten nuestra tierra
, Mineras canadienses ilegales y sucias
, se leía en algunas de las pancartas que mostraban los manifestantes, quienes se apostaron afuera del hotel posada Santa Fe, donde la diplomática se reunió con un grupo de sus connacionales, radicados en San Miguel de Allende.
Como parte de la protesta, los inconformes colocaron cactáceas secas en el jardín principal de la ciudad, pues aseguraron que los trabajos de dicha compañía destruirán 29 especies en peligro de extinción.
Al término del encuentro que sostuvo Hradecky, el huichol Jesús Lara Ibarra y el presidente del jardín botánico El Charco del Ingenio, César Arias, le entregaron dos cartas en las que exigen la intervención del gobierno de Canadá para impedir la devastación del centro ceremonial de Wirikuta y la flora del lugar.
También le dieron una copia de la Declaratoria de Wirikuta que el mes pasado elaboraron indígenas de Durango, Jalisco y Nayarit, en la que expresan que el pueblo wixárika se encuentra unido, en pie de lucha espiritual; no permitiremos que muera nuestra herencia cultural y como consecuencia nuestra convivencia con nuestros ancestros y de la madre tierra
.
Sara Hradecky, quien fue nombrada embajadora en México en noviembre pasado, se comprometió con los quejosos a atender sus demandas y se retiró.
Lara Ibarra criticó que el gobierno de Felipe Calderón no haga valer los derechos de los pueblos indígenas y haya entregado 22 concesiones para que First Majestic explote 70 por ciento de la superficie de Wirikuta y de Real de Catorce, en San Luis Potosí.
En tanto, la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Jalisco (CEDHJ) refrendó su apoyo al pueblo wixárika (huichol) para evitar que se cometan violaciones de derechos humanos por posibles agravios a su identidad cultural y religiosa con la operación de una empresa minera en el territorio de Wirikuta.
El 9 de agosto de 2010, la CEDHJ dio a conocer un primer pronunciamiento en el que aseguró que Jalisco no garantiza a las comunidades indígenas wixaritari el acceso a sus derechos culturales, ya que han sido despojados de sus símbolos y lugares sagrados de mayor relevancia.
Wirikuta, San miguel de allende
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